Ixmiquilpan, Hidalgo; 21 de octubre de 2025. En la comunidad de El Olivo, el nombre ya no sólo hace referencia a un árbol, sino a un motor de transformación económica, social y cultural. Gracias al impulso coordinado entre investigación, producción y comercialización de los productos derivados del olivo.
Así lo explicó Edgar Peoquinto Nandho, presidente de la asociación Xido-Hai, en una entrevista en la que reconoció el impacto extraordinario que esta actividad está teniendo en la comunidad.
“Aquí todos queremos hacer algo. El problema es la confianza entre nosotros mismos”, recordó al referirse a uno de los principales retos que enfrentaba la comunidad hace años. Hoy, sin embargo, la organización colectiva ha permitido un avance real y sostenible.
Edgar Peoquinto explicó que la comunidad ha logrado articular tres pilares fundamentales: investigación, producción y comercialización. Este enfoque integral no sólo ha permitido un uso intensivo de la tierra, donde el olivo es prácticamente el único cultivo viable, sino que ha fortalecido el sentido de identidad y cooperación comunitaria.
El trabajo conjunto de diversas asociaciones ha dado frutos visibles: la producción ha crecido exponencialmente y ya se comercializa en otros estados de la República, especialmente en el norte del país. Además, destacó un dato relevante: en el centro del país no hay otra zona con una producción tan variada como la de El Olivo, Ixmiquilpan, donde se cultivan más de 40 tipos de aceituna.
El presidente de Xido-Hai compartió una anécdota que refleja la conciencia generacional que impulsa este proyecto: “Una vez, un joven preguntó por qué un anciano plantaría un olivo si no lo verá crecer. Otro del grupo le respondió: si mi abuelo hubiera pensado así, yo no tendría nada de lo que tengo ahora.”
Con esta reflexión, subrayó la importancia de trabajar hoy por las generaciones del mañana. La verdadera responsabilidad social es sembrar a largo plazo, aunque los frutos no se vean de inmediato.
Menos migración
Gracias al crecimiento económico derivado de esta actividad, la tasa de migración ha disminuido en El Olivo, ya que cada vez más habitantes encuentran oportunidades laborales dentro de su propia comunidad. «Solo necesitamos seguir organizándonos y confiar en lo que somos capaces de construir juntos”, concluyó.




