Doña Agustina Lugo, de San Pedro Capula, junto con su marido, ha dedicado su vida al campo y a la ganadería, gracias a lo cual pudieron sacar adelante a su familia.
Hoy lunes, encontramos a doña Agustina en el tianguis de animales, ofreciendo unos puerquitos, a quienes incluso se les puede acariciar como si fueran perritos.
Doña Agustina nos comparte lo que es la crianza de estos y otros animales. Cada lunes, ella y su esposo salen de su casa al tianguis de Ixmiquilpan, con el fin de mercar sus animalitos y los quesos que ellos mismos elaboran.
Doña Agustina cría vacas, chivos, gallinas y también perritos, que son los que la acompañan cuando sale a pastorear, pero que el resto del día los tiene amarrados, pero no porque quiera, sino porque, como vive a orilla de carretera, amarrándolos evita que sean atropellados.
En cuanto a la crianza de animales, considera que los que más convienen criar son las gallinas y los puercos, puesto que son a los que se les ve ganancia más rápido. Una puerca puede tener tres partos en un año y en cada parto tener hasta doce a trece puerquitos, viendo así más rápido la ganancia, a diferencia de las borregas y las vacas que son más lentas en su reproducción.
La alimentación de gallinas y puercos es menos complicada. Ella alimenta a sus puerquitos con agüita de masa, alfalfa, desperdicio, alimento para puerco y en ocasiones les da maíz, el cual degustan con placer. Pero no sólo eso, de los quesos que hacen, queda un suero, el cual también es buenísimo para los animales, esto por su alto contenido de proteínas, vitaminas y minerales, lo cual les ayuda en su crecimiento muscular y en su sistema inmunológico, evitando enfermedades, además de que contiene calcio.
Doña Agustina aparta los puerquitos de su nana a los 30-35 días de nacidos, para que la mamá se pueda reponer y reproducir nuevamente. En cuanto a las gallinas, lo mismo, porque aparte de vender gallinas, la venta de huevo es un ingreso, así es que con este ingreso sostiene a las gallinas.
El secreto para que los animalitos rindan está en el cuidado que se les da. Los animales se dan cuenta cuando son criados con amor, cuando no se les cría con amor, tienden a no crecer, quedarse “goshitos” y, en algunos casos, morir.
Por eso, a los animales hay que cuidarlos como si fueran criaturas, dice doña Agustina Lugo, a quien se le encuentra en el mercado de animales, en el barrio de San Antonio, los días lunes desde las ocho de la mañana.
