30 de julio de 2025: Día Mundial del Bordado
Julia Herrera Peña, de 54 años de edad y originaria de San Nicolás, aprendió a bordar desde que tenía ocho años, siendo esta una labor que viene desde sus abuelitos.
Doña Julia nos comenta que anteriormente sólo se limitaba a bordar camisas y blusas, ahora también borda carteras y hasta zapatos, o como ocurrió en época de pandemia, hasta cubrebocas, siendo así que un trabajo ancestral se ha visto obligado a adaptarse a la modernidad.
El bordar durante horas seguidas puede ocasionar cansancio a la vista de quienes se dedican a esta labor, por eso doña Julia aprovecha la luz del día en su local número 323 en el mercado Morelos. Cuando no atiende a algún cliente o cuando no platica con sus vecinos locatarios, se dedica a bordar.
Una vez que termina sus bordados se va a su casa a hacer lo que es el trabajo de confección, dependiendo de lo que va a hacer es el tiempo estimado en terminarlo. Un ejemplo de ello es el conjunto de una blusa con una falda que nos muestra y que tardó cinco días en hacerla, tres trabajando el bordado y dos en la confección.
Indicó que diariamente los artesanos tienen que enfrentar el regateo, si bien los precios son un tanto elevados, hay que tomar en cuenta que las personas que se dedican a esto son personas que dejan su corazón en cada bordado y que se trata de un trabajo cien por ciento artesanal y que, como doña Julia, buscan innovar.
Doña Julia no sólo ofrece ropa, también zapatos, cubrebocas, carteras, sujetadores, y muchas cosas más, trabajadas con sus propias manos.
Para ella es algo triste que las personas prefieran comprar productos de grandes empresas que no garantizan calidad , contrario a los productos que ofrecen como artesanos, porque, «aunque esté caro, es algo que va a durar incluso para pasar de generación en generación, si lo sabes cuidar».
Julia Herrera Peña ve con malos ojos a empresas que ya todo lo hacen de manera industrializada, se apropian de una cultura de la que no tienen ni idea. Y también hace una crítica a las empresas que se supone hacen trabajo con artesanos, pero estos artesanos no reciben lo que merecen en la compra de sus productos.
Ella considera que el gobierno debería apoyarles por lo menos buscando un lugar estratégico en el que puedan ofrecer sus productos.
