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El Huarache

Voz y Huella del Mezquital

Los tropiezos son oportunidades para mejorar y avanzar, dice el músico Uriel Martínez

Ixmiquilpan, Hidalgo; 9 de octubre de 2025. A los 13 años de edad, Uriel Martínez Francisco buscaba una actividad extracurricular que le permitiera expresarse y aprender algo nuevo. Lo que no imaginaba era que, al tomar un curso de guitarra clásica en el Centro Cultural Regional del Valle del Mezquital, estaba abriendo la puerta a una de sus más grandes pasiones: la música.

Hoy, con 16 años de edad, recuerda perfectamente su primer día de clases, un 21 de septiembre, fecha que marcó el inicio de su camino artístico. Desde entonces, Uriel ha encontrado inspiración en sus maestros, quienes no sólo le enseñaron técnica instrumental, sino también canto y disciplinas interdisciplinarias que ampliaron su visión creativa.

Define su estilo como libre y apasionante, convencido de que la música es un lenguaje que no conoce límites, sin embargo, reconoce que uno de los mayores retos para los artistas jóvenes es la falta de valoración social hacia el arte. “A veces no hay suficiente reconocimiento ni remuneración, y eso obliga a muchos a buscar otras ocupaciones, restando tiempo para seguir creciendo como músicos”.

Uriel mantiene viva su motivación y agradece el apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Hidalgo (PECDAH) y el respaldo de su familia, quienes lo animan a continuar persiguiendo su sueño.

Admira la sensibilidad de Gustavo Cerati, tanto en su etapa solista como con Soda Stereo, y al mismo tiempo se deja inspirar por la maestría de Paco de Lucía y el talento del compositor mexicano Manuel M. Ponce.

Además de la guitarra, Uriel estudia canto, una formación que inició en el INBAL, y participa activamente en el coro de su comunidad, con el que recientemente interpretó piezas durante las festividades patronales en la parroquia principal. Entre sus metas está aprender a tocar piano y violín, ampliando así su horizonte musical.

Para él, el arte es un camino de constancia y aprendizaje. “El único fracaso es detenerse”, dice con convicción. “Los tropiezos no son más que eso: oportunidades para mejorar y avanzar”.