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Jaasiel Juárez García busca llegar al arbitraje profesional

4 de enero de 2026. Nada detiene a Jaasiel Javier Juárez García en su sueño de convertirse en árbitro profesional, aun cuando vive con una discapacidad en las manos que le dificulta la realización de diversas actividades cotidianas.

Jaasiel es originario de la comunidad de Lagunilla, municipio de San Salvador. Desde niño se reunía con amigos para jugar fútbol, hasta que a los 15 años recibió la oportunidad de desempeñarse como árbitro. La emoción de marcar las faltas fue lo que realmente llamó su atención y, desde entonces, ha ejercido el arbitraje en el sector amateur.

A sus 23 años, Jaasiel dejó los estudios para dedicarse al emprendimiento, vendiendo pan y artículos de limpieza, sin abandonar su preparación como árbitro. Su objetivo es certificarse ante la Federación Mexicana de Fútbol y llegar a dirigir partidos de mayor nivel, inspirado en su ídolo César Arturo Ramos Palazuelos, árbitro internacional de la FIFA.

Afirma que la constancia y la dedicación son valores clave que le permitirán alcanzar sus metas a mediano plazo. Mientras tanto, disfruta pisar distintas canchas, conocer nuevos lugares y personas, así como participar en eventos, congresos y cursos de capacitación.

“Mis músculos no se desarrollaron correctamente, pero eso no me impide perseguir mi sueño. Me siento muy seguro; al final, ese es mi plus: demostrar que se puede, sin importar el físico o que la gente te menosprecie”, afirmó.

A corto plazo, Jaasiel tiene la inquietud de participar como árbitro en el Torneo Agustín Alonso, en Morelos, así como en los partidos de Semana Santa en Tezontepec de Aldama, Hidalgo, ambos torneos amateur de reconocido prestigio a nivel nacional.

Aunque reconoce que el arbitraje es su gran sueño, reprueba las agresiones que enfrentan los árbitros al realizar su labor, pues considera que ningún tipo de violencia es admisible, especialmente cuando se pone en riesgo la integridad de las personas. “Cuando decidí ser árbitro, mis papás me apoyaron, pero siempre existe ese miedo; imagínate, son 22 jugadores y sus porras contra uno o tres árbitros”, concluyó.