* Así lo expone el ingeniero Ángel Simón Rangel.
31 de diciembre de 2025. El ingeniero Ángel Simón Rangel, empresario de la construcción y miembro activo de la Asociación de Ingenieros Civiles del Valle del Mezquital (ICIVAME), nos comparte que ser empresario es una faceta para la que no fue preparado en el aula, hasta que la vida profesional le fue abriendo oportunidades.
“Como empleados conocemos una parte del trabajo, pero ser empresario implica responsabilidades totalmente distintas: administrar recursos, enfrentar auditorías, responder por contratos, pagos y personas”.
En entrevista, el reconocido profesionista por su compromiso social y su impulso al crecimiento profesional de quienes se dedican a la ingeniería en cualquiera de sus variantes, relató que uno de los principales obstáculos al iniciar su empresa fue la falta de conocimiento administrativo y fiscal, lo que derivó en desorden financiero, problemas de facturación y presiones constantes por parte de autoridades y proveedores. Está serie de presiones las vivió y de ellas aprendió entre los años 2008 al 2015.
En consecuencia, explicó que estas situaciones le dejaron lecciones importantes sobre la necesidad de llevar controles claros y rodearse de asesoría profesional. Entre los momentos críticos que enfrentó fue la falta de liquidez, retrasos en pagos institucionales y exigencias adicionales que lo llevaron a una fuerte descapitalización. A pesar de ello, logró sacar adelante obras de gran relevancia.
Entre los trabajos destacados en sus primeros contratos son una línea de conducción de agua potable en Huautla, una pavimentación en Ixmiquilpan, y la restauración de un edificio histórico de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) donde, además de los retos técnicos propios de una construcción antigua, tuvo que cumplir con estrictos lineamientos y enfrentar presiones externas que afectaron el ritmo de la obra.
Más allá de los aspectos técnicos, el ingeniero Ángel Simón subrayó la importancia de entender el contexto social y político de las comunidades donde se desarrollan los proyectos. Recuerda que al inicio no contaba con la experiencia suficiente para manejar estos factores, lo que en ocasiones derivó en conflictos que pusieron en riesgo contratos y avances.
A pesar de las adversidades, afirma que cada dificultad fortaleció su carácter y su visión profesional, al grado de llegar a la madurez como profesionista y como empresario.
Hoy, su ejemplo de trabajo le ha permitido consolidar una imagen que le abre puertas tanto en la iniciativa privada como en el ámbito público, sin perder de vista su responsabilidad social, por lo que aconseja a las nuevas generaciones de profesionistas que: “Ya no basta con soñar con ser empleados o funcionarios. Hay que prepararse para emprender, asumir riesgos y entender que ser tu propio patrón implica esfuerzo, disciplina y aprendizaje constante”.
La historia del ingeniero Ángel Simón Rangel refleja la realidad de muchos profesionistas del Valle del Mezquital que, con trabajo y perseverancia, han logrado abrirse camino en un entorno complejo, contribuyendo al desarrollo regional desde la ingeniería civil.
