Chilcuautla, Hidalgo, 27 de diciembre de 2025. René Amaro García emprendió su negocio junto a su hija Dilcia Amaro Neria “con miedo, pero con las ganas de salir adelante como familia”, así lo expresaron en una entrevista.
Hace poco más de un año, don René Amaro decidió reiniciar su negocio de un molino, que ya había intentado antes sin éxito. Comenzar de nuevo fue un desafío, marcado por las críticas de la gente y el autosabotaje de anticipar el fracaso. Sin embargo, esta vez decidieron aferrarse a la esperanza.
Los primeros tres meses fueron, sin duda, los más difíciles. Durante este tiempo, don René no dejó sus otros trabajos, alternando entre un restaurante y un turno nocturno como velador, mientras que Dilcia atendía el molino después de sus clases en la escuela.
A diferencia de su primer intento, esta vez se ubicaron en un lugar más estratégico y adquirieron máquinas trifásicas, que permiten realizar la molienda de los productos de manera más rápida y eficiente. «Comenzamos sin tener experiencia, pero en el restaurante donde trabajaba me enviaban al molino, y fue allí donde me nació el interés de tener uno propio», comentó René.
Mantenerse en el negocio también ha sido un reto, ya que la nueva maquinaria consume más energía, y aún tienen cuentas por pagar. A pesar de esto, aseguraron que ya están más enfocados y trabajan arduamente para atender a sus clientes de la mejor manera posible, con la esperanza de que regresen a «Molinos Chilcuautla».
