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El Huarache

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Pueblos indígenas de Santiago de Anaya enfrentan barreras fiscales y burocráticas para manejar el presupuesto directo

Santiago de Anaya, 10 de septiembre de 2025. Los pueblos indígenas son actualmente parte de la agenda pública, tomados en cuenta con el discurso de una gran deuda a los pueblos originarios. Esta mirada inició formalmente con la apertura a la reforma del artículo 2 Constitucional, el 1 de octubre de 2024.

La presidenta Claudia Shueumbaum mencionó el pasado 6 de julio el hecho histórico de que los pueblos indígenas recibirán presupuesto de manera directa a partir del fondo (Faispiam) con 13 mil millones de pesos.

Sin embargo, se han presentando problemas que retrasan los programas en beneficio de las comunidades, tratando de interactuar con papeles, registros y costumbres.

Rubén Martínez Alonso, titular de los pueblos indígenas en Santiago de Anaya, comentó en entrevista que uno de los retos es la interacción con los programas, burocracia administrativa y los pueblos indígenas, además de una coordinación entre el INPI y Hacienda.

Santiago de Anaya tiene un total de 23 comunidades autoadscritas como pueblos indígenas, mismas que tendrán que estar registradas ante el SAT (Servicio de Administración Tributaria) para el próximo año para comprobación fiscal. Este proceso tomo por sorpresa a los pueblos indígenas.

“De los delegados que tenemos en Santiago, la mayoría tiene dudas sobre si registrarse o no, tienen temor al gobierno, al SAT y es comprensible, hasta yo tengo cierto temor por desconocer todo sobre estar registrado ante el SAT”, así lo mencionó Rubén Martínez.

Aseguró que no solo el municipio de Santiago se encuentra en estas circunstancias, sino que todos los que cuentan con comunidades indígenas. Un reto primeramente para hacer ver la importancia del gobierno en los pueblos indígenas, segundo la capacitación en el lenguaje técnico y el asesoramiento constante en los trámites.

Este registro nombrará a comunidades como personas morales ante el SAT, así como una empresa. El temor de los delegados es no saber hacer bien las cosas, aunque el deseo no les falte. “Imagínese, terminó en enero mi tiempo como delegado y no sé ni qué cuentas entregaré al siguiente delegado”, así lo citó.

A pesar de tener este enorme obstáculo, Rubén Martínez comentó en entrevista que todo a su tiempo, están en busca de llevar una capacitación constante sobre fiscalización y tener un asesor de cabecera para las comunidades, con el fin de sentirse apoyados y seguros en todos los trámites .

“Las comunidades han salido del paradigma y han alzado la voz, pero aún necesitamos ayudarles con este acercamiento al registro y gestión administrativa en la planeación y ejecución de su capital financiero. ”Así lo aseguró el titular Rubén Martínez.

El Huarache Hidalgo Informando.