* Por Juan Lozano Trejo, 4 de septiembre de 2025.
En política, hay silencios que dicen más que las palabras, pero hay momentos en los que los protagonistas deciden hablar… como ocurrió en Ixmiquilpan, donde dos figuras sostienen un serio desencuentro. Aún siendo aliados por conveniencia electoral, queda claro que en la práctica están distanciados, y esta semana dejaron entrever sus fracturas, ambiciones y una pugna que trasciende lo personal, dejando en entredicho la alianza Morena-PT-PVEM.
El primer escenario fue la “Mañanera” del presidente municipal Emanuel Hernández Pascual, el día 1 de septiembre, cuando el edil lanzó una crítica dirigida a la diputada federal del Distrito 02, Yamile Salomón Durán, surgida del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), por su presunta intromisión en la elección interna de los comités seccionales de Morena.
El mensaje del alcalde fue claro: «la diputada no tiene por qué intervenir en la vida interna de un partido al que no representa formalmente». Incluso, con ironía, argumentó que a la diputada sólo se le ve en las calles en tiempos de elecciones.
La respuesta no se hizo esperar, la diputada federal sorprendió con una extensa carta, con tono desafiante y a manera de informe, lo que no hace a lo largo de meses para informar qué hace como legisladora. Yamile no sólo se defendió con uñas y dientes, sino que aprovechó para exhibir lo que considera un menosprecio sistemático a su labor legislativa, una invisibilización institucional y una violencia política revestida de crítica partidista.
Aunque ella ha logrado mantenerse en la diputación gracias a la coalición entre Morena, el PT y el PVEM, hay que ser claros en que su penetración social es limitada, pero hay que admitir que lo que no ha logrado en simpatía popular, lo ha compensado con acuerdos cupulares.
La reciente elección interna de Morena deja claro que esté partido empieza a marcar límites a sus aliados, especialmente cuando perciben que estos buscan influir más allá de lo pactado.
La diputada Yamile se asume fundadora de Morena y defiende su derecho a estar en cualquier espacio del movimiento. Pero la legitimidad de origen no siempre garantiza el derecho de operación, ya que en la práctica es militante del PVEM, no de Morena.
Por su parte, Emanuel Hernández, aunque joven y aún sin grandes logros visibles, ha querido posicionarse como la figura local de Morena con autoridad para marcar territorio., y en política, el territorio es poder, al grado de mandar públicamente un mensaje a la diputada y a otros actores: «aquí, el liderazgo de Morena se defiende.
La carta de Yamile no fue una simple defensa; fue un alegato político que apuntó hacia múltiples frentes. Acusó al edil de rodearse de personajes ligados a la “Estafa Siniestra”, le recordó que los recursos que ejerce provienen del trabajo legislativo federal, y lo acusó de misoginia, represión, y hasta de actuar como priista.
En otras palabras, convirtió una crítica puntual en una declaración de guerra simbólica, apelando no sólo a su investidura como diputada federal, sino a su historia personal y capital moral.
Lo más preocupante no es el enfrentamiento en sí, sino lo que evidencia: Morena en Ixmiquilpan no tiene una estructura sólida ni un liderazgo interno reconocido. La diputada denuncia que no hay comité municipal; el presidente acusa que hay actores externos queriendo tomar control.
Diputada y presidente municipal se reclaman la representación de la Cuarta Transformación en Ixmiquilpan, y eso que no han hablado otros actores, de menor o igual peso político, pero a decir de varias voces, esto apenas es el principio de lo que podría representar en breve la verdadera lucha política que encabezará El Chino con miras a convertirse en dueño de varios peldaños, y si no, ¡al tiempo!.
