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Municipios

Mercado de Chilcuautla: entre el abandono y la lucha por sobrevivir

Redacción El Huarache Feb 19, 2025 0

El mercado de Chilcuautla, aunque poco conocido por algunos, es un punto de encuentro comercial que cada sábado cobra vida en el barrio El Zapote, a un costado de la desviación hacia Progreso, frente a la Secundaria Técnica No. 6.

En el pasado, el mercado se instalaba en el jardín municipal, una ubicación que los comerciantes recuerdan con nostalgia, pues aseguran que sus ventas eran mucho mejores. Con el cambio al actual terreno sienten que han sido relegados, enfrentando condiciones adversas.

Durante la temporada de viento sus lonas se rompen y la mercancía se llena de polvo; en época de lluvias, el agua se encharca y dificulta la instalación de los puestos. A pesar de que el cobro del piso es mínimo, los vendedores piden apoyo para mejorar el espacio y atraer más clientes.

«Gracias a Dios, algo se vende, poquito pero algo», comentan los locatarios, quienes cada semana siguen en pie de lucha para sostener su fuente de ingresos.

Recientemente, sus representantes sostuvieron una reunión con la presidenta municipal, la licenciada Gabriela López Escamilla. Sin embargo, hasta el momento, los comerciantes desconocen los acuerdos alcanzados y qué acciones tomará el gobierno para apoyarlos, pero confían en que las decisiones que se tomen sean en beneficio de todos.

Invitación a conocer el tianguis

A pesar de las adversidades, los comerciantes invitan a la comunidad a visitarlos y consumir productos locales. En el tianguis se puede encontrar desde ropa nueva y de segunda mano, plásticos, plantas, herramientas y accesorios, hasta frutas y verduras frescas. Además, hay una gran variedad de opciones gastronómicas como barbacoa, antojitos mexicanos, caldos y hasta pulque.

El mercado abre todos los sábados de 7:00 a.m. a 3:00 o 4:00 p.m., dependiendo de las ventas. Los comerciantes mantienen la esperanza de que su esfuerzo siga valiendo la pena y que, con el apoyo adecuado, el mercado de Chilcuautla vuelva a ser un punto clave para la economía del municipio.

Cultura

Huitexcalco conoció la lucha agraria y resistió el caciquismo, pero no le llegó el agua de riego

Redacción El Huarache Feb 11, 2025 0

* Lo que está llegando es contaminación a la comunidad.

11 de febrero de 2025. Don Samuel Escamilla Pérez, hasta hoy comisariado ejidal de Huitexcalco, municipio de Chilcuautla, destacó en entrevista que su familia y algunos otros vecinos de su región tuvieron familiares que participaron en la Revolución Mexicana, al lado de Emiliano Zapata y de Pancho Villa. Uno de ellos fue don Urbano, quien organizó a sus vecinos en 1908 y se unió a la lucha revolucionaria en 1910. Un cuñado de Urbano, inicialmente en el ejército federal, se pasó a las filas zapatistas tras darse cuenta de la injusticia que sufría la gente pobre.

Durante la revolución, varios combatientes de la región participaron en batallas decisivas y algunos participaron en la expedición en Columbus, Nuevo México. Al término del conflicto, los veteranos regresaron a sus comunidades, trayendo consigo experiencias, pero murieron al paso del tiempo.

El proceso de dotación de tierras en Huitexcalco comenzó en 1915 con la aplicación de la ley agraria. Aunque al principio solo existía una resolución, en 1917 se formalizó la posesión de 824 hectáreas, lo que llevó a la comunidad a buscar el reconocimiento oficial como pueblo. En 1918, el Congreso del Estado de Hidalgo emitió el decreto que les otorgaba esta categoría, aunque sin un plano delimitador, lo que generó la gestión correspondiente.

La comunidad enfrentó dificultades para obtener la totalidad de sus tierras, pero con perseverancia lograron la dotación formal en 1924 y posteriormente una ampliación en 1936, alcanzando las 3000 hectáreas. A pesar de ello, los conflictos agrarios no han cesado, especialmente con Texcatepec, con quien han mantenido disputas por linderos.

De las 3,000 hectáreas, solo 350 a 400 son productivas, mientras que el resto se utiliza para el pastoreo debido a lo accidentado del terreno. Durante décadas, la comunidad ha sembrado maíz, frijol, haba y cebada, pero la disminución de lluvias ha afectado la producción agrícola. A pesar de ello, el gobierno federal ha impulsado programas para mejorar el rendimiento con técnicas de siembra adaptadas a la sequía y el uso de abonos orgánicos.

Don Samuel relata que en 1919 se formó el primer comisariado ejidal, aunque en ese tiempo se llamaba «presidente de administración agraria». Sin embargo, el poder en la zona estuvo controlado por caciques, como Pedro Martínez, quien colaboró con la Hacienda de Tunititlán y protegió los intereses del Porfiriato. Durante décadas, el control pasó de generación en generación hasta 1982, cuando finalmente hubo un cambio en la administración ejidal.

Uno de los problemas que más preocupa a los habitantes es la contaminación, que se ha intensificado en los últimos años. Don Samuel Escamilla menciona que en las mañanas se observa un denso humo azul que proviene de la refinería de Pemex, en Tula. Aunque aún no han tratado el asunto con la empresa, ni con el gobierno, el daño ecológico es evidente: árboles centenarios han muerto y la visibilidad en la zona ha disminuido drásticamente.

Don Samuel expresa su preocupación por la degradación ambiental y la deforestación en la zona. Destaca que la contaminación y la falta de lluvias han provocado la desertificación del cerro y la pérdida de árboles nativos como encinos y palo dulce. Además, lamenta que la crisis climática y la escasez de agua estén afectando la producción agrícola y ganadera, reduciendo la capacidad de subsistencia de los pobladores.

La falta de acceso al agua para riego es otro factor que ha afectado la producción. Según don Samuel, en el pasado existió un proyecto para llevar agua hasta Huitexcalco, pero la oposición de comunidades vecinas como Mixquiahuala impidió su realización, lo que obligó a muchos habitantes a emigrar. Primero buscaron empleo en el campo y la construcción dentro del país, pero posteriormente hacia Estados Unidos se convirtió en una alternativa para mejorar sus condiciones de vida.

Actualmente, Huitexcalco está dividido en dos delegaciones debido a diferencias internas. La comunidad original y una nueva colonia han tenido conflictos, principalmente por el reconocimiento oficial de la colonia como una entidad independiente. Aunque la decisión fue aprobada por el Congreso del Estado, algunos ejidatarios no estuvieron de acuerdo, argumentando que la tierra debía mantenerse bajo la administración del ejido.

En lo político, don Samuel Escamilla Pérez, de 64 años de edad, recuerda que Huitexcalco fue una de las primeras localidades en rebelarse políticamente y participar en procesos democráticos contrarios a la línea oficialista. Sin embargo, señala que los conflictos internos fueron alentados por intereses políticos de autoridades municipales de la época, lo que complicó aún más la situación

A pesar de los problemas, la comunidad sigue en pie de lucha por el bienestar de sus habitantes, buscando soluciones a problemas históricos como la falta de agua, la contaminación y el desarrollo económico.

Foto: Samuel Escamilla Pérez 64 años de edad; Juana Beltrán Reyna, 60 años; Cenorina Reyna Arteaga, 95 años de edad; Antonio Jiménez Maqueda, 84 años, y don Hilario Hernández Martín, 64 años.

Comunidades Uncategorized

La lucha incansable de doña Elidia Gutiérrez como comerciante y madre de siete hijos

Redacción El Huarache Dic 21, 2024 0

Elidia Gutiérrez Acosta, de cincuenta y nueve años, quien enviudó hace siete años, sale todos los días, desde hace cuarenta años, de Xithá Primero a la ciudad de Zimapán, donde se dedica a la venta de frutas, verduras y hortalizas del campo, comenzando en el comercio cuando terminó su primer matrimonio, en el cual no le fue bien, pero del que nacieron tres hijos.

Cuando se separó de su matrimonio, doña Elidia intentó trabajar en el campo, pero pero lo dejó porque las jornadas por lo regular son muy largas. Posteriormente se puso a trabajar lavando y planchando ropa ajena, sacando de ahí lo necesario para sacar adelante a sus tres hijos, pero tiempo después cayó enferma, por lo que, al no saber qué hacer, y con la necesidad de tener un ingreso, invirtió lo poco que tenía guardado para comprar nopales y habas, entre otros productos, para poder venderlos.

Posteriormente, Elidia conoció a alguien más, quien a diferencia de su primer marido, él la trata bien y responde por ella y por sus hijos. Con su nueva pareja procreó cuatro hijos, por lo que ella es feliz con su familia. Entre todos se ayudan para salir adelante y ayudan con los gastos.

Doña Elidia está muy agradecida con sus hijos, quienes no la han descuidado, e incluso quieren que deje de salir a vender, pero eso es algo que a ella la enfermaría, puesto que, al estar ya tan acostumbrada a sus ventas, esto es para ella un estilo de vida.

Cuando Elidia regresa de vender, llega a su casa y cuida de sus animales y de una tiendita, de la cual se siente orgullosa por haber levantado con el dinero de lo que ella vende en el centro. A doña Elidia la acompaña una amiga que es doña Sirenia Olvera Lorenzo quien, como ella, también sale a vender nopales, maracuyá, habas, entre otras cosas. Sirenia tiene cuatro hijos, con quienes se ayudan a trabajar la tierra y ella sale a vender lo que se produce.

Ellas nos comparten que iniciando la temporada de invierno los precios de sus productos se elevan, esto porque comienzan a escasear, entonces ellas los encuentran más caros, por lo cual deben también subir el precio, para ver algo de ganancia.

Sirenia y Elidia son compañeras y amigas desde que empezaron a vender. El comercio las hizo acompañarse y juntas han compartido historias de llanto y alegría y también se han hecho amigas de algunas de sus clientas. A veces, incluso, sus clientas también les cuentan sus problemas e historias.

Diariamente las vemos sentadas pelando y picando nopales, escogiendo y limpiando semillas y también platicando de las cosas que les pasan, y reciben a sus clientes con una sonrisa y amabilidad. Si usted necesita sus productos no dude en comprarles, ellas se encuentran ubicadas a la entrada del mercado, bajando de la explanada Nicolás Flores.

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