* En el mercado 1ro. De Mayo.
Ixmiquilpan, Hidalgo; 20 de octubre de 2025. A sus 79 años, Juana Espíndola Acevedo aún se levanta antes del amanecer para hacer lo que ha hecho durante más de medio siglo: vender verduras frescas en el mercado 1ro de Mayo de Pachuca.
Cada día, sin faltar alguno, doña Juanita comienza su jornada a las seis de la mañana en Ixmiquilpan. Junto a su hijo, visita el área de mayoreo y el techado de los horticultores, en el centro, para seleccionar cuidadosamente los productos que venderá: calabazas, lechugas, rábanos, acelgas, brócolis, ejotes, jícamas… Son más de diez bolsas de mercancía que cargan entre ambos antes de emprender el viaje a la capital hidalguense.
Luego se dirigen a la parada del «El Fithzi» para tomar el autobús del PAI que los lleva a Pachuca. Allí, en el mercado 1ro de Mayo, Juana tiene su local desde hace 50 años, un espacio que ha visto crecer a sus clientes y donde hoy todavía es esperada cada mañana.
“Sí, todos los días vendo, no hay día que descanse, hasta que Papá Dios diga ‘ya vámonos’”, dice con una sonrisa doña Juana. “Gracias a Dios ya tengo mi clientela que me espera y me hace el gasto”.
Su hijo, quien ha heredado el mismo espíritu trabajador, cuenta que la vida de su madre siempre ha girado en torno al comercio. Ella, dice, se lo inculcó a sus siete hijos. Aunque también tienen tierras donde cultivan parte de sus productos, la mayor parte la compran a mayoreo y a productores locales.
“Todos los días es así con mi mamá. Todos. Solo el 1 de enero y el 25 de diciembre descansamos. Los demás días es lo mismo”, comenta con orgullo, mientras relata cómo, tanto en Ixmiquilpan como en Pachuca, la gente se acerca a ayudarles a subir y bajar las bolsas. “La conocen, la respetan y la admiran”.
En El Huarache Hidalgo rendimos un reconocimiento a doña Juanita y a todos aquellos que, con manos firmes y alma incansable, le dan vida a nuestros espacios de comercio popular.
