» Me dormía con el balón»
Ixmiquilpan, Hidalgo. 15 de Octubre del 2026. Para don Roberto Cruz Isidro, el baloncesto no es solo un deporte, es parte de su vida. A punto de cumplir 62 años en marzo del próximo año, sigue en la cancha, fiel a esa pasión que despertó en él cuando apenas era un niño.
Roberto recordaba que todo comenzó en quinto año de primaria. Su tío, Guillermo Cruz López, vivía en la Ciudad de México y cada vez que visitaba la comunidad de granaditas remedios, traía su balón.
Aquel objeto llamó tanto la atención del pequeño Roberto que le pidió a su papá, don José Matilde Cruz López, que se lo comprara. Al principio su tío dudó —era su único balón— pero finalmente accedió.
«Fue algo maravilloso. Yo era el único niño con balón en la primaria, hasta me dormía con él», recuerda con una sonrisa.
En la comunidad de Granaditas ya había un equipo y empezó a llevar su balón a las tardes de juego. Aunque al principio le decían que era muy chavo, pronto se ganó su lugar en la cancha.
Profirió Pedraza el maestro que marcó su camino
Cuando avanzó a la escuela primaria Benito Juárez, en la cabecera municipal, conoció al profesor Porfirio Pedraza, quien también era amante del deporte y lo motivó a seguir mejorando. Desde entonces, nunca dejó de jugar. Participó en las ferias de agosto, primero en la cancha de la primaria y luego en la Unidad Deportiva. Jugó contra equipos de Tasquillo, Orizabita y muchas comunidades de la región.
Incluso cuando vivió una temporada en Estados Unidos, no abandono sus tenis, allá también encontró liga y siguió jugando con otros paisanos. Regresó definitivamente y se integró al equipo de (AMIGOS) hoy sigue activo con el equipo de amigos y con el equipo de su comunidad.
Su gran compañera de vida
Roberto reconoce que sin su esposa, Rufina Corona Hernández, probablemente ya habría dejado el deporte.
«A veces el trabajo me absorbe y me pongo de mal humor. Ella me dice: ‘vamos a jugar, síguele’. Si no fuera por ella, yo ya hubiera dejado. Donde voy a jugar, siempre vamos juntos. A ella también le gusta mucho el baloncesto»
Llevan más de 40 años de matrimonio, con la fórmula de siempre: respeto, comunicación y estar unidos en todo.
Del deporte a las guayaberas bordadas
Fuera de la cancha, don Roberto se dedica con mucho éxito a la costura y confección de guayaberas y camisas bordadas, junto con su esposa. Trabajan desde su taller en Granaditas, a unos cien metros de la primaria.
«La semana pasada sacamos 32 guayaberas entre los dos. Desde que las cortamos hasta que las terminamos», comenta con orgullo.
El mensaje del veterano en la cancha
Hoy es el jugador de mayor edad en su equipo, donde comparte cancha con jóvenes como sus sobrinos Diego y Alan, a quienes anima constantemente. Aseguro que ya no discute con los árbitros ni busca el contacto fuerte; ahora viene a disfrutar y a desestresarse.
Roberto concluyo «Invito a los jóvenes y a los que ya pasan los 40, no todo es trabajo. Hagan ejercicio, empiecen poco a poco. El deporte te da salud, te da fuerza. Yo voy a seguir jugando mientras pueda. ¡No lo dejen!»














