San Antonio Ixmiquilpan, Hidalgo, 20 de agosto de 2026. A casquete corto dejaron los pinos que se encuentran en el arroyo Pallares, zona reconocida como hábitat de las garzas. El día de ayer se retiró gran parte de los cinco ejemplares situados sobre la banqueta, dejando únicamente sus troncos.
En entrevista, Gérman Romero Paulin, zapatero de oficio, calificó la acción como un «mal necesario». Explicó que estos árboles databan de la década de 1960 y que se mantenían sin vida desde la llegada de las garzas: «Antes de que llegaran las garzas estaban verdes; supongo que el ácido los consumió», afirmó, al señalar que los pinos ya se encontraban secos.
A esto se suma la división de opiniones entre la ciudadanía: mientras algunos lamentan la afectación al hogar de las aves, otros consideran que la intervención mejora el espacio público.
Al respecto, su esposa comentó «Ayer todavía andaban buscando sus nidos; ahora unas están abajo y otras ya se fueron a los pinos que están atrás»
Por su parte, María de los Ángeles Jesús Campero, comerciante del tianguis de los lunes, expresó su postura en una nota reciente sobre la presencia de las garzas en la zona
Señaló que el olor es insoportable y que el problema trasciende lo estético, convirtiéndose en un asunto sanitario, al inhalar el polvo que se desprende del excremento seco acumulado en el entorno.
La intervención pasó casi desapercibida para quienes no transitan habitualmente por la zona. Sin embargo, una observación más atenta revela que estas acciones se enmarcan en un proyecto más amplio del presidente municipal orientado al mejoramiento integral de los espacios públicos y la vialidad del lugar.














