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El Huarache

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Una adicción el uso excesivo del celular

Ixmiquilpan, Hidalgo, 12 de agosto de 2025. Un sondeo realizado en el centro de Ixmiquilpan revela datos alarmantes sobre el uso de teléfonos inteligentes y su impacto en la vida de los jóvenes. Los resultados sugieren una creciente adicción a estos dispositivos, con consecuencias significativas para su desarrollo y bienestar.

De un grupo de diez jóvenes encuestados, ocho admitieron usar sus teléfonos hasta siete horas al día, mientras que los dos restantes los utilizan menos de dos horas. La mayoría de este tiempo se dedica a redes sociales como Facebook, TikTok e Instagram.

Otro dato revelador es que, en promedio, desbloquean sus teléfonos unas 60 veces al día, y en más de la mitad de estos casos, no hay una razón específica para hacerlo.

La psicóloga Zuri Sadhai Cruz Cecilio destacó en entrevista la complejidad de esta adicción, comparándola con el consumo de sustancias nocivas como el tabaco. «Son los mismos síntomas de abstinencia: ansiedad, cambios de humor, bajo rendimiento laboral o escolar».

Cruz Cecilio enfatizó que la adolescencia es una etapa crucial en la formación de los individuos, y el uso excesivo del teléfono puede tener efectos negativos duraderos. «A los niños no se les debe dar un teléfono, porque crecerán bajo esa mirada y no podrán soltarse cuando vayan creciendo.

Los adolescentes con dificultad cambian esa parte, pero los niños no», advirtió, añadiendo que incluso los adultos no están exentos de esta adicción.

El concepto del teléfono ha evolucionado con el tiempo, transformando su uso y percepción en la sociedad. «Por los años 2010, el teléfono nos servía de apoyo; ahora nos sirve de soporte», explicó la psicóloga. Este cambio implica que, en la actualidad, dependemos del teléfono para la productividad y el ocio, dificultando nuestra capacidad de funcionar sin él.

La psicóloga Cruz Cecilio expresó su preocupación por la «discapacidad o atrofia» que provoca el uso excesivo del teléfono en la sociedad. «Cuando se les quita el teléfono, quedan en completa discapacidad. La única manera en que gira el mundo para ellos, la comunicación, la interacción, la forma de interpretación en el mundo es a través del teléfono. Si no lo tienen, son incapaces de responder al mundo y a las interacciones sociales, y es por eso que entran en ansiedad cuando no tienen su teléfono cerca».

Además de la discapacidad social, el uso excesivo del teléfono desencadena múltiples problemas secundarios. «La luz azul del teléfono afecta el sueño, el no dormir bien afecta el estado de ánimo, y el estado de ánimo afecta el rendimiento académico o laboral», describiendo una reacción en cadena que requiere la intervención de padres y familiares para ser detenida.

Si bien la atención psicológica puede abordar estos problemas, muchos no la identifican como una solución viable. «De los niños que me han traído, son por bajo rendimiento escolar o por cambios volátiles de humor, pero no ven que el principal problema es el uso excesivo del teléfono», lamentó la psicóloga.

Cruz Cecilio expresa su inquietud por el futuro, dado que ya existen dos generaciones que dependen de un dispositivo móvil. Aunque las causas varían, los síntomas son similares, siendo la principal consecuencia la dificultad para interactuar fuera del teléfono y, por ende, la incapacidad de ser racionales.

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