Ixmiquilpan, Hidalgo, 30 de julio de 2026. Entre recuerdos de marchas, gestiones comunitarias y movilizaciones que marcaron la vida política de Ixmiquilpan durante las décadas de 1980 y 1990, Lorenzo Bautista Pérez asegura que la mayor enseñanza que le dejó la lucha social fue comprender que los cambios comienzan con la conciencia.
Originario de la comunidad de Cañada Chica y hoy con 64 años de edad, el luchador social revive una época en la que, afirma, el rezago en servicios básicos y la corrupción obligaban a los habitantes a organizarse para exigir respuestas de las autoridades.
Su historia también está marcada por un accidente sufrido antes del año 2000, cuyas secuelas modificaron su vida para siempre. Durante años caminó con muletas y actualmente utiliza un bastón para desplazarse, aunque asegura que ello no le impidió continuar sirviendo a su comunidad y a otras comunidades de Ixmiquilpan.
En entrevista para El Huarache Hidalgo, Bautista Pérez explicó que su visión de la lucha social fue influenciada por figuras como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela y Martin Luther King Jr., así como por las enseñanzas del Nuevo Testamento. Afirmó que todos ellos le demostraron que la transformación de una sociedad puede alcanzarse mediante la organización, la conciencia y la resistencia pacífica.
Recordó que inició su activismo desde el movimiento obrero y posteriormente orientó sus esfuerzos hacia las necesidades de las comunidades del Valle del Mezquital, donde, dijo, la falta de agua potable, energía eléctrica, drenaje, caminos y escuelas era una constante.
Según su testimonio, la estrategia consistió en organizar a las comunidades y recurrir a la movilización social para presionar a las autoridades. «Cuando coincidimos que la movilización era nuestra única arma para lograr los objetivos, la pusimos en marcha».
Aseguró que aquellas acciones permitieron gestionar sistemas de agua potable, ampliaciones de redes eléctricas, drenajes, carreteras pavimentadas y caminos de terracería, además de escuelas y acciones para la defensa de la tenencia de la tierra.
También sostuvo que impulsaron la denuncia de actos de corrupción y promovieron una mayor participación ciudadana en la vida política, contribuyendo, desde su perspectiva, al crecimiento de la oposición política en Hidalgo durante aquellos años.
Al preguntarle qué quedó pendiente, respondió que la lucha social no concluye con una generación ni con un gobierno. «La lucha social no tiene fin; dejar de luchar es perder nuestra libertad».
Sobre el momento que marcó el cierre de aquella etapa de movilización permanente, explicó que, tras el triunfo presidencial de Andrés Manuel López Obrador, el grupo con el que trabajó decidió modificar su forma de participación. «El equipo acordó modernizar las actividades. Descansó la lucha como la conocíamos, pero no el compromiso con la gente».
Actualmente continúa apoyando a habitantes de Cañada Chica y de otras comunidades en gestiones y asesorías, compartiendo la experiencia acumulada durante más de cuatro décadas de activismo.
Para Lorenzo Bautista Pérez, el mayor legado de quienes participaron en aquellos movimientos no son únicamente las obras públicas obtenidas, sino haber demostrado que la organización ciudadana puede convertirse en un instrumento para transformar las condiciones de vida de un pueblo, sólo que ahora ya no a sombrerazos, sino mediante la gestión.
Continuará.














