«Es un mandato ciudadano que debe ejercerse con honestidad, transparencia y respeto a la ley».
Ixmiquilpan, Hidalgo; 27 de octubre de 2026. Para la ingeniera Anel Torres Biñuelo, Mujer Empoderada del Valle del Mezquital, el desafío de la vida pública comienza con la congruencia de quienes ejercen el poder, pero también con una ciudadanía dispuesta a informarse, vigilar y exigir resultados.
Con una trayectoria vinculada a la iniciativa privada, la política y la gestión social, Torres Biñuelo comparte una serie de reflexiones sobre el rumbo del país, el papel de los partidos políticos, la corrupción en los distintos niveles de gobierno y la participación de las mujeres en la administración pública.
Anel Torres sostiene que ningún partido debe estar por encima de la ciudadanía y que la lucha contra la corrupción requiere mucho más que promesas: instituciones sólidas, transparencia, sanciones efectivas y una sociedad comprometida con la legalidad.
Al reflexionar sobre la historia que se escribe actualmente en México bajo los gobiernos de Morena, Anel Torres considera indispensable evaluar con objetividad los aciertos y errores de cualquier administración, sin importar su filiación política.
Sin embargo, advierte que existe una responsabilidad mayor cuando un movimiento político llega al poder con la promesa de combatir la corrupción y actuar con honestidad, pero posteriormente enfrenta cuestionamientos relacionados con esos mismos principios.
“Morena construyó buena parte de su discurso sobre esos principios, y por eso la ciudadanía tiene derecho a exigir congruencia entre lo que se promete y lo que se hace”.
Para nuestra entrevistada, gobernar implica reconocer errores, asumir responsabilidades y corregir el rumbo, en lugar de atribuir permanentemente los problemas a las administraciones anteriores.
También expresa preocupación por el debilitamiento de los contrapesos institucionales, al considerar que una democracia necesita equilibrio entre los poderes, instituciones sólidas y libertad para cuestionar a quienes gobiernan.
Su postura se resume en una premisa: el poder público no representa un cheque en blanco, sino un mandato ciudadano que debe ejercerse con honestidad, transparencia y respeto a la ley.















