Remedios, Tasquillo; 20 de enero de 2026. El pozo comunitario de Remedios ha sido, durante décadas, una fuente esencial de agua y un símbolo de la vida cotidiana de varias generaciones de habitantes. Así lo recordó Andrea Sanjuan Sánchez, vecina de la comunidad, durante una entrevista en la que compartió la historia y el significado de este espacio para su familia y sus vecinos.

“Ese pozo está desde que tengo uso de razón; mis abuelos nos mandaban ahí a sacar agua”, aseguró Andrea, al relatar cómo el pozo forma parte de la rutina diaria desde su infancia.
Recordó que el agua se utilizaba para todas las actividades básicas. “Tomábamos agua del pozo, era sabrosa; nunca la hervimos. Así como salía del pozo nos bañábamos, salía calientita, y también le dábamos de beber a los animales”, explicó, señalando que esta dinámica era común para todas las familias de la comunidad.
Mencionó que su familia estaba integrada por cinco personas y que las labores se repartían entre el pastoreo y el acarreo de agua. “Fui privilegiada al tener tan cerca el pozo de mi casa; como dice el dicho, cuando tiene tuna el nopal vamos a visitarlo y cuando no, ahí lo dejamos”, haciendo referencia a la cercanía y utilidad del pozo.
El pozo comenzó a ser abandonado hace más de 30 años, cuando llegó el agua entubada a la comunidad. Sin embargo, en épocas de escasez, seguía siendo una alternativa para los habitantes. “Cuando no nos llegaba el agua por días, el pozo nos proveía, a pesar del abandono y el olvido en que estaba. Hasta se robaron el palo donde iba el malacate y nadie reclamó ni dijo nada”.
Andrea Sanjuan Sánchez expresó su agradecimiento por la reciente remodelación del pozo realizada por la delegación, al considerar que representa un reconocimiento a su importancia histórica. “Fue el sustento para mi generación, la de mis padres y la de mis abuelos. Gracias a los finados que lo hicieron; nosotros sacamos agua de ahí, sólo ellos saben cuánto les costó”, concluyó.

