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Rostros de mi pueblo

La vida de don Ciro Camacho en la comunidad de Saucillo, Pacula

Administrador Jun 5, 2026 0

Pacula, Hidalgo; 30 de mayo de 2026. A sus 65 años de edad, don Ciro Camacho recuerda una vida marcada por el trabajo, la migración y los cambios que ha experimentado su comunidad de origen, Saucillo, en el municipio de Pacula.

Desde muy joven se vio obligado a dejar su tierra en busca de mejores oportunidades. Primero migró a la Ciudad de México y posteriormente a Estados Unidos, donde trabajó durante varios años hasta que problemas de salud lo obligaron a regresar a su comunidad natal.

Con la experiencia acumulada a lo largo de décadas de esfuerzo, asegura que trabajar tanto en México como en Estados Unidos implica grandes sacrificios.

“Trabajar en Estados Unidos está igual de pesado que aquí. La diferencia es que allá, aunque son trabajos muy duros porque uno no domina el inglés, los dólares rinden más cuando se mandan a México. Aquí el trabajo está mal pagado”, comenta.

Don Ciro recuerda que muchos habitantes de Saucillo emigraron con la intención de reunir capital para adquirir camiones de carga y trabajar en el transporte de material extraído de la mina La Negra, donde se explota fosforita.

Según relata, durante algún tiempo la actividad minera generó empleo y movimiento económico en la región. Sin embargo, la mina permaneció cerrada aproximadamente una década, afectando severamente a quienes dependían de ella.

“Ahorita ya reabrió, pero ya no es como antes. Hay muy poco trabajo. A los camioneros les dan muy pocos viajes y apenas les alcanza para el diésel y algo para el operador. Así, ¿de qué sirve tener camión si no hay trabajo?”, cuestiona.

También señala que las posibilidades de migrar a Estados Unidos se han reducido considerablemente debido a los riesgos que implica el trayecto y a las mayores dificultades para cruzar la frontera.

Las condiciones de vida en Saucillo, añade, se han complicado por la falta de lluvias. A su juicio, desde hace alrededor de 15 años las precipitaciones ya no son suficientes para garantizar buenas cosechas.

Recuerda que anteriormente, durante el mes de marzo, los campesinos iniciaban la siembra de maíz, frijol y garbanzo, actividades que hoy han disminuido notablemente debido a la escasez de agua.

“Vivir así es trabajoso; ya no la hace uno”, expresa con preocupación.

Otro fenómeno que observa es el abandono paulatino de las comunidades rurales. Muchos de los migrantes que partieron hace años ya no regresaron, pues formaron una nueva vida en el extranjero. Como consecuencia, numerosas viviendas permanecen deshabitadas y las nuevas generaciones tienen pocas razones para volver.

“Los hijos ya crecieron allá, tienen mejores condiciones de vida y difícilmente regresarán”, señala.

Además de las dificultades económicas, a don Ciro le preocupa el clima de violencia e inestabilidad que observa en distintas partes del mundo. Las noticias sobre conflictos internacionales y enfrentamientos entre países le hacen reflexionar sobre el futuro de México y el riesgo de que situaciones similares puedan presentarse en el país.

En el ámbito político, considera positivo el trabajo que realiza la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Asimismo, observa con escepticismo a los partidos de oposición.

“Me da risa cuando dicen que van a ganar. Cuando estuvieron gobernando, nomás trabajaban para su bolsa”, concluye.

Rostros de mi pueblo

Los cambios sociales, educativos y políticos que han experimentado habitantes de Zimapán

Administrador Jun 3, 2026 0

* Opiniones de Raúl Garnica Corona.

Zimapán, Hidalgo; 28 de mayo de 2026. Con la experiencia que le han dejado 55 años de vida y décadas de trabajo independiente, Raúl Garnica Corona, vecino de la comunidad de Guadalupe, en el municipio de Zimapán, compartió una profunda reflexión sobre los cambios sociales, políticos y educativos que ha vivido este Pueblo Mágico, reconocido históricamente por su vocación minera.

Apegado a la cultura del esfuerzo y convencido de que la disciplina forma personas de bien, Raúl Garnica recordó que en su generación la educación representaba un verdadero sacrificio para muchas familias, situación que, asegura, fortalecía el carácter y el deseo de superación. “Nos costó mucho salir adelante, estudiar no era fácil, pero precisamente eso nos hizo valorar las cosas y convertirnos en hombres de bien”, expresó en entrevista.

Al hablar sobre la transformación social de Zimapán y de las comunidades del municipio, consideró que el crecimiento demográfico y los cambios en la forma de vida han provocado una pérdida gradual de valores humanos y comunitarios.

“Antes había más unión entre la gente, más preocupación por el vecino. Ahora siento que cada quien ve solamente por sus propios intereses y se ha impuesto mucho el materialismo”.

Incluso recordó que durante la pandemia se hizo evidente la falta de solidaridad entre las personas, pues muchas veces predominó la indiferencia frente a las dificultades ajenas. “Ya no somos tan humanos como antes. Ves a alguien con problemas y pocos se acercan a ayudar. Eso es muy triste”, sostuvo.

En el ámbito educativo, Raúl Garnica señaló que en décadas pasadas los jóvenes encontraban en el estudio una verdadera oportunidad para salir adelante. Sin embargo, consideró que actualmente las políticas educativas han cambiado de manera significativa, al grado de que, en su opinión, se han debilitado la disciplina y los valores dentro de las escuelas.

“Ya no se puede llamar la atención a los alumnos porque todo se interpreta como violación a derechos humanos, pero también se están dejando de lado los valores y la formación”, manifestó.

Desde su experiencia cercana al entorno educativo, debido a familiares relacionados con el magisterio, dijo observar cambios importantes en los programas y métodos de enseñanza, por lo que consideró necesario que las autoridades revisen a fondo qué tipo de educación necesita realmente el país.

“Los gobiernos deberían sentarse a analizar qué es lo mejor para los estudiantes, porque la educación sigue siendo la base de todo”, señaló.

En el terreno político, Raúl Garnica expresó preocupación por la pérdida de confianza ciudadana hacia los distintos niveles de gobierno, al considerar que muchos actores políticos llegan al poder con promesas que finalmente no cumplen.

“Desafortunadamente vemos que prometen muchas cosas y cuando llegan al poder se olvidan de la gente o terminan viendo solamente por sus intereses”, afirmó.

No obstante, reconoció que también existen políticos honestos y comprometidos que han trabajado por sacar adelante al municipio, al estado y al país.

Uno de los temas que más llamó su atención fue el relacionado con los programas sociales y las becas educativas. Recordó que cuando era estudiante únicamente obtuvo una beca gracias a sus buenas calificaciones y al esfuerzo de su padre, quien trabajaba como albañil.

“Me decían que si bajaba de ocho perdía la beca. Eso me motivaba a echarle ganas en la escuela”, recordó.

Desde su punto de vista, los apoyos educativos deben mantenerse ligados al desempeño y al compromiso de los estudiantes, pues considera que el esfuerzo debe ser incentivado.

“Ahora muchas becas son universales y a veces ya no existe esa motivación de esforzarse más. Yo pienso que todo apoyo debe tener un motivo y servir para impulsar a quienes realmente quieren salir adelante”, comentó.

Raúl Garnica Corona destacó que gracias al trabajo constante logró sacar adelante a sus hijos, quienes actualmente son profesionistas, ejemplo que considera prueba de que el esfuerzo personal sigue siendo fundamental para construir un mejor futuro.

“Gracias a Dios, trabajando por nuestra cuenta, pudimos salir adelante. Yo creo que si todos tuviéramos esa iniciativa de luchar y apoyar a nuestros hijos para que se preparen, tendríamos una sociedad mejor”, concluyó.

Rostros de mi pueblo

Paulino Lugo Trejo, el primer albañil de Mixquiahuales

Redacción El Huarache May 27, 2026 0

* En el municipio de Pacula, Hidalgo.

21 de mayo de 2026. Hace 48 años, María Isabel Feregrín y Paulino Lugo Trejo llegaron desde Querétaro únicamente de visita. Sin imaginarlo, aquel recorrido por la comunidad cambiaría el rumbo de sus vidas: cruzaron el río, caminaron sus veredas y decidieron quedarse para siempre en Mixquiahuales.

Originarios del estado vecino, la pareja construyó su vida en Pacula mientras observaban la transformación paulatina de la comunidad. Paulino, quien aprendió el oficio de la albañilería en la Ciudad de México, llegó con conocimientos poco comunes para la región en aquella época, convirtiéndose en el primer constructor de Mixquiahuales.

“Antes, yo era el único que se dedicaba a la construcción; la gente me buscaba para hacer sus casas”, recuerda con orgullo.

Su trabajo quedó plasmado en algunas de las obras más importantes del pueblo: la cancha deportiva, que originalmente era de laja, el tanque de agua, la iglesia, la casa de los maestros y parte de la escuela, donde colaboró con un hombre llamado Gero para levantar las aulas que más tarde recibirían a generaciones de estudiantes, incluidos sus propios hijos.

“Toda esa obra la hice yo. La gente de antes lo sabe, aunque ahora tal vez la juventud ya no lo recuerde”. También explica que la cancha construida por él con piedra fue remodelada hace aproximadamente dos décadas, aunque continúa siendo el principal espacio de reunión para la comunidad.

Rostros de mi pueblo

La vida de don Joaquín Tavera reúne años de trabajo, constancia y humanidad

Redacción El Huarache May 16, 2026 0

Pacula, Hidalgo; 29 de abril de 2026. La vida de don Joaquín Tavera Chávez está llena de sacrificios y un profundo amor por Pacula, la tierra que lo recibió de niño y que lo ha visto crecer a lo largo de los años.

A sus 74 años, recién cumplidos el pasado 20 de marzo, don Joaquín nos cuenta que nació en Querétaro, pero que su historia, según él, comenzó realmente en Pacula, a donde llegó siendo apenas un bebé.

Sus padres, Bernabé Tavera Trejo y Silviana Fortanel Chávez dejaron su origen para buscar un futuro mejor, sin saber que su pequeño hijo haría en Pacula su hogar de vida.

Don Joaquín no conoció lujos en su infancia. Caminaba descalzo entre el campo y la tierra, y recuerda con especial emoción el día en que, a los siete años, recibió sus primeros huaraches. Fue un regalo de don Emiliano Fuentes, un gesto sencillo que refleja la solidaridad que había en la comunidad, donde todos se conocían y se apoyaban.

A los diez o doce años de edad, don Joaquín ya trabajaba en las cosechas de algodón en Tamaulipas, junto a su hermano mayor. Eran jornadas largas, viajes difíciles y responsabilidades que llegaron demasiado pronto a su vida, en una familia de trece hermanos, de los cuales dos murieron siendo niños. El trabajo era la única forma de salir adelante.

A los 17 años dejó su comunidad con la esperanza de encontrar nuevas oportunidades. Viajó a la Ciudad de México junto a otros vecinos y, como tantos mexicanos, aprendió a sobrevivir haciendo de todo: trabajó en la construcción, sirvió en el Ejército durante tres años y dedicó más de una década a labores de policía.

A finales de los años noventa, tras la muerte de su padre, volvió a Pacula para cuidar a su madre. Permaneció a su lado hasta hace apenas dos años, acompañándola con la misma entrega que ha marcado cada etapa de su vida.

Hoy, don Joaquín ha elegido la calma, cultiva maíz y frijol, y también la tranquilidad de una vida sencilla. Su compañero cotidiano es un burro negro de dos años, al que cuida con cariño y que se ha convertido en parte esencial de sus días.

Rostros de mi pueblo

Hidalguense de 15 años estudia para ingeniero civil

Redacción El Huarache May 15, 2026 0

* En el Instituto Politécnico Nacional (IPN)

Pachuca, Hidalgo, 23 de abril de 2026. A los 16 años de edad, Víctor Sánchez Camargo, originario del municipio de San Salvador, ha logrado lo que para muchos jóvenes parece inalcanzable: Estudiar la universidad y avanzar ya en su formación como ingeniero civil.

En entrevista para el El Huarache el joven explicó que su vocación nació desde la infancia, influenciado por su padre, Víctor Sánchez Cortés, quien se dedica a la Ingeniería Civil. “Desde muy pequeño me interesó la construcción”, relató.

Su padre recordó que Víctor comenzó a involucrarse en obras desde los 7 años, y que a los 9 realizó su primer proyecto: un drenaje de aproximadamente 100 metros en el municipio de Francisco I. Madero. “Incluso organizó una visita con sus compañeros de primaria para mostrarles el trabajo”.

Víctor cursa actualmente el tercer semestre de Ingeniería Civil en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), donde su desempeño ha destacado al grado de ser propuesto como presidente del club de ingenieros de su escuela. “Una oportunidad que me entusiasma mucho”, señaló.

El joven estudiante explicó que su avance académico fue posible gracias al acompañamiento del Centro de Atención al Talento (CEDAT), donde presentó evaluaciones que le permitieron adelantar varios grados escolares, desde la primaria, así como parte de la secundaria y el bachillerato. “Realicé mi examen en el IPN y fui aceptado; ingresé formalmente el 14 de diciembre de 2024”.

Víctor Sánchez Camargo subrayó que, aunque ha contado con habilidades académicas destacadas, su logro también es resultado de disciplina, constancia y del respaldo de su familia. Asimismo, destacó que no es el único caso de ingreso temprano en su institución.

Por lo anterior, hace un llamado a reconocer y apoyar el talento joven en México. “Allá afuera hay muchas personas con grandes habilidades, pero a veces no se identifican ni se incentivan”.

Víctor Sánchez externa su agradecimiento a sus padres, Víctor Sánchez Cortés y Yasmín Camargo Pardo, a quienes considera sus pilares, y aseguró que su meta es contribuir al desarrollo del país, alineándose con los objetivos de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) al finalizar sus estudios.

Rostros de mi pueblo

La historia de Keneth Jayson Ñonthé Maye

Redacción El Huarache Mar 11, 2026 0

* Estudió en la universidad de Chapingo.

El Carmen, Ixmiquilpan, Hidalgo, 8 de enero de 2025. A los 15 años, cuando muchos adolescentes apenas comienzan a imaginar su futuro, Keneth Jayson Ñonthe Maye ya había tomado una decisión que marcaría su vida: salir de casa y apostar por su independencia académica.

Hoy, egresado de la Universidad Autónoma Chapingo, su historia es testimonio de esfuerzo, valentía y movilidad social a través de la educación.

En entrevista, Keneth Jayson relató que su deseo por conocer otros lugares y superar el miedo a vivir solo lo impulsó a presentar el examen de admisión a la preparatoria de Chapingo. “Tuve la intención de salir, pero sobre todo de quitarme ese miedo de vivir sólo, de ser independiente”, compartió.

Aprobó el examen sin avisar previamente a su madre, Antonia Ñonthe Maye, quien se enteró de la noticia una vez que su hijo ya había sido aceptado. A pesar de ser hijo único, contó con el respaldo total, lo que le permitió iniciar una etapa de independencia que se extendería por siete años, primero en la preparatoria y después en la universidad.

Uno de los aspectos que más marcó su formación fue la constante movilidad académica que ofrece Chapingo. Los viajes semestrales, y particularmente el viaje internacional obligatorio en el último periodo, le abrieron las puertas al mundo.

“Salir de mi casa a otro estado fue sólo el inicio. He estado en Canadá, España, Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Turquía, Suiza y Rusia. Fue una transición muy impactante: pasar de México a Canadá y luego a España”, relató.

No obstante, también reconoció que este modelo educativo exige un compromiso económico por parte de los estudiantes.

“La Universidad siempre cubre una parte de los viajes, lo demás corre por tu cuenta. Si quieres estudiar en Chapingo, debes saber que necesitas cierto poder adquisitivo para estas experiencias”.

Keneth Jayson Ñonthé Maye expresó orgullo por egresar de una de las universidades más demandadas del país. Chapingo, explicó, está considerada la mejor universidad agrónoma de Latinoamérica y se ubica entre las diez mejores a nivel nacional. “En esta ocasión más de 35 mil personas presentaron examen de admisión y aceptaron a menos de 3 mil. Es decir, menos del 10% logra ingresar”, destacó.

Sin embargo, ingresar no garantiza concluir. A pesar de las facilidades académicas y de actividades extracurriculares gratuitas, como talleres de charrería, un deporte que suele implicar altos costos, la institución enfrenta una elevada deserción escolar.

“Una cosa es entrar y otra egresar. Si no mal recuerdo, solo 4 de cada 10 estudiantes se gradúan”, apuntó.

Keneth también subrayó el talento existente en el Valle del Mezquital, mencionando a varios paisanos que han pasado por Chapingo, como Daylin Almaraz y Aylin Ledesma Gómez, además de su participación en una asociación de egresados.

Más allá del título profesional, reflexionó sobre el verdadero valor de la educación superior. “Claro que sirve para trabajar, pero lo más importante es que te abre los ojos, te permite salir de la ignorancia”.

Con un tono más emotivo, lamentó que muchos jóvenes no puedan acceder a la educación por barreras económicas, sociales o familiares. “Es cruel y triste. Me ha tocado ver chavos que pasan el examen, pero sus padres no los dejan salir de la comunidad, ni siquiera intentarlo”.

Finalmente, agradeció profundamente a su madre, Antonia Ñonthé Maye, estilista y campesina en el mercado Morelos, quien fungió como cabeza de familia y respaldó el sueño de su hijo de salir a estudiar, aun siendo el único.

Actualmente, ambos cuentan con un negocio de venta de animales exóticos y ofrecen cursos de preparación para aspirantes a la Universidad Chapingo, así como asesoría para jóvenes interesados en estudiar en Rusia, apoyándose en una red de contactos que facilita el acceso a becas.

Rostros de mi pueblo

Los itacates que prepara doña Teodora Sánchez Andrade

Redacción El Huarache Mar 8, 2026 0

* En la comunidad de Corrales.

Corrales, municipio de Pacula, Hidalgo; 2 de febrero de 2026. La señora Teodora Sánchez Andrade ha logrado salir adelante económicamente gracias a su gusto por el trabajo en la elaboración de Itacates, a base de maíz, albrejon y chile, un platillo tradicional que ha sabido ganarse el gusto de la gente, no sólo por su sabor, sino por el cariño con el que los prepara.

Quienes pasan frente a su casa difícilmente continúan su camino sin escuchar su invitación característica: “¿No quieres un itacate tú? Los estoy haciendo… o los acabo de hacer, al rato ya no habrá”.

Además de los itacates, también prepara tamales, tortillas y otros alimentos tradicionales, todos elaborados de manera artesanal

Doña Teo, como así le dicen de cariño sus clientes y amistades, nos comenta con alegría que comenzó a elaborar itacates desde hace 20 años, cuya actividad le ha permitido sostenerse así misma y ayudar a sus hijos en sus estudios y necesidades básicas, aunque ya nada más tiene estudiando a su hijo menor en la secundaria.

La receta que utiliza doña Teo: Masa cocida con aceite, chile de árbol, comino y garbanzo, todo preparado cuidadosamente para lograr un buen sabor. Nos explica que el aceite es fundamental para que la tortilla no quede seca y tenga el gusto que la gente espera. El cocido es completamente a base de leña, lo que también aporta un sabor especial a sus productos.

En un buen día de venta, doña Teodora prepara de 300 a 500 itacates, aunque no todos los días vende lo mismo, todo es según la demanda. La docena de Itacates cuesta 100 pesos.

En la comunidad de Corrales sólo son dos mujeres quienes elaboran itacates, pero, en su caso, la constancia y el trato cercano con la gente han sido clave para que su negocio siga vigente. Incluso recibe pedidos de personas que viven fuera de la comunidad.

Doña Teodora es una mujer interesada en la política y preocupada por las personas que atraviesan alguna necesidad, siempre dispuesta a escuchar y ayudar, se ha ganado el respeto y el cariño de sus vecinos.

A pesar de los años y del esfuerzo que implica su trabajo, asegura que le gusta lo que hace y que seguirá elaborando itacates mientras su salud se lo permita, pues para ella no sólo es una fuente de ingresos, sino una forma de convivencia y de servicio.

Rostros de mi pueblo

𝗡𝗶ñ𝗮 𝗱𝗲 𝗔𝗹𝗳𝗮𝗷𝗮𝘆𝘂𝗰𝗮𝗻 𝘀𝘂𝗲ñ𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝘀𝗲𝗿 𝗶𝗻𝗴𝗲𝗻𝗶𝗲𝗿𝗮 𝗰𝗶𝘃𝗶𝗹

Redacción El Huarache Mar 8, 2026 0

Por Lucero Lozano

Alfajayucan, Hidalgo, 30 de enero de 2026. A sus once años, Ailin Nicol Acosta Hernández, originaria de la comunidad de San Lucas, sueña con convertirse en ingeniera civil, inspirada por su padre y su abuelo, quienes se dedican a la albañilería. Ailin considera que puede aprender de ellos y no sólo construir casas, sino también grandes condominios y otras obras de mayor escala.

La menor fue entrevistada junto a su prima Belém Hernández Acosta, de nueve años, mientras ambas apoyaban en las labores del día realizando mezcla, escarbando el terreno para localizar tuberías, acarreando agua, entre otras actividades que aseguran disfrutan.

“Lo que más nos gusta es hacer mezcla; me gustaría poner los blocks, pero son algo pesados. Hacemos lo que se necesita porque es la forma en que pasamos tiempo con nuestro abuelito y mi papá, Félix Acosta Rojo y Félix Acosta Peña”, expresó Ailin.

Las niñas señalaron que también disfrutan utilizar herramientas como el taladro y que les gustaría aprender más. Ailin agregó que le gustaría llegar a edificar puentes y carreteras, por lo que confía en que, si continúa con sus estudios, podrá cumplir su meta de ser ingeniera civil.

Rostros de mi pueblo

El pozo de Remedios, Tasquillo, le quitó la sed a varias generaciones de habitantes

Redacción El Huarache Mar 8, 2026 0

Remedios, Tasquillo; 20 de enero de 2026. El pozo comunitario de Remedios ha sido, durante décadas, una fuente esencial de agua y un símbolo de la vida cotidiana de varias generaciones de habitantes. Así lo recordó Andrea Sanjuan Sánchez, vecina de la comunidad, durante una entrevista en la que compartió la historia y el significado de este espacio para su familia y sus vecinos.

“Ese pozo está desde que tengo uso de razón; mis abuelos nos mandaban ahí a sacar agua”, aseguró Andrea, al relatar cómo el pozo forma parte de la rutina diaria desde su infancia.

Recordó que el agua se utilizaba para todas las actividades básicas. “Tomábamos agua del pozo, era sabrosa; nunca la hervimos. Así como salía del pozo nos bañábamos, salía calientita, y también le dábamos de beber a los animales”, explicó, señalando que esta dinámica era común para todas las familias de la comunidad.

Mencionó que su familia estaba integrada por cinco personas y que las labores se repartían entre el pastoreo y el acarreo de agua. “Fui privilegiada al tener tan cerca el pozo de mi casa; como dice el dicho, cuando tiene tuna el nopal vamos a visitarlo y cuando no, ahí lo dejamos”, haciendo referencia a la cercanía y utilidad del pozo.

El pozo comenzó a ser abandonado hace más de 30 años, cuando llegó el agua entubada a la comunidad. Sin embargo, en épocas de escasez, seguía siendo una alternativa para los habitantes. “Cuando no nos llegaba el agua por días, el pozo nos proveía, a pesar del abandono y el olvido en que estaba. Hasta se robaron el palo donde iba el malacate y nadie reclamó ni dijo nada”.

Andrea Sanjuan Sánchez expresó su agradecimiento por la reciente remodelación del pozo realizada por la delegación, al considerar que representa un reconocimiento a su importancia histórica. “Fue el sustento para mi generación, la de mis padres y la de mis abuelos. Gracias a los finados que lo hicieron; nosotros sacamos agua de ahí, sólo ellos saben cuánto les costó”, concluyó.

Rostros de mi pueblo

Joven de San Nicolás apuesta por el trabajo para salir adelante

Redacción El Huarache Ene 30, 2026 0

Por Lucero Lozano

Ixmiquilpan, Hidalgo, 2 de enero de 2026. Giovanni Flores Campanilla es un joven vecino de la comunidad de San Nicolás que, desde los 14 años, se ha dedicado a trabajar y estudiar, dos actividades que, asegura, lo encaminarán a tener su propio negocio.

A sus 17 años de edad, Giovanni cursa la preparatoria en el Cobaeh de Cardonal, donde ha aprendido el oficio de la soldadura, actividad que le ha resultado de gran interés y en la que busca seguir preparándose. Compartió que la Villa Iluminada del municipio de Cardonal fue soldada por su grupo escolar.

Flores Campanilla relató que a los 14 años surgió en él el deseo de generar sus propios ingresos, decisión en la que contó con el apoyo de sus padres, quienes le expresaron sus mejores deseos, además de recomendarle ser responsable y cuidarse en su camino.

Ha desempeñado diversos trabajos en construcción, como recamarista, un autolavado y en actividades del campo. Al momento de la entrevista, se encontraba amarrando coliflores para facilitar su posterior corte. En estos oficios, destacó, ha aprendido la importancia del trabajo en equipo, la comunicación y la correcta distribución de tareas.

Sacar adelante a su familia es una de las principales motivaciones de Giovanni para desempeñarse en distintas actividades. Entre sus metas se encuentra aprender electricidad, plomería, carpintería y arquitectura, con el objetivo de emprender sus propios negocios, lo que le permitiría trabajar en otros estados e incluso fuera del país.

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