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El Huarache

Voz y Huella del Mezquital

* Estudió en la universidad de Chapingo.

El Carmen, Ixmiquilpan, Hidalgo, 8 de enero de 2025. A los 15 años, cuando muchos adolescentes apenas comienzan a imaginar su futuro, Keneth Jayson Ñonthe Maye ya había tomado una decisión que marcaría su vida: salir de casa y apostar por su independencia académica.

Hoy, egresado de la Universidad Autónoma Chapingo, su historia es testimonio de esfuerzo, valentía y movilidad social a través de la educación.

En entrevista, Keneth Jayson relató que su deseo por conocer otros lugares y superar el miedo a vivir solo lo impulsó a presentar el examen de admisión a la preparatoria de Chapingo. “Tuve la intención de salir, pero sobre todo de quitarme ese miedo de vivir sólo, de ser independiente”, compartió.

Aprobó el examen sin avisar previamente a su madre, Antonia Ñonthe Maye, quien se enteró de la noticia una vez que su hijo ya había sido aceptado. A pesar de ser hijo único, contó con el respaldo total, lo que le permitió iniciar una etapa de independencia que se extendería por siete años, primero en la preparatoria y después en la universidad.

Uno de los aspectos que más marcó su formación fue la constante movilidad académica que ofrece Chapingo. Los viajes semestrales, y particularmente el viaje internacional obligatorio en el último periodo, le abrieron las puertas al mundo.

“Salir de mi casa a otro estado fue sólo el inicio. He estado en Canadá, España, Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Turquía, Suiza y Rusia. Fue una transición muy impactante: pasar de México a Canadá y luego a España”, relató.

No obstante, también reconoció que este modelo educativo exige un compromiso económico por parte de los estudiantes.

“La Universidad siempre cubre una parte de los viajes, lo demás corre por tu cuenta. Si quieres estudiar en Chapingo, debes saber que necesitas cierto poder adquisitivo para estas experiencias”.

Keneth Jayson Ñonthé Maye expresó orgullo por egresar de una de las universidades más demandadas del país. Chapingo, explicó, está considerada la mejor universidad agrónoma de Latinoamérica y se ubica entre las diez mejores a nivel nacional. “En esta ocasión más de 35 mil personas presentaron examen de admisión y aceptaron a menos de 3 mil. Es decir, menos del 10% logra ingresar”, destacó.

Sin embargo, ingresar no garantiza concluir. A pesar de las facilidades académicas y de actividades extracurriculares gratuitas, como talleres de charrería, un deporte que suele implicar altos costos, la institución enfrenta una elevada deserción escolar.

“Una cosa es entrar y otra egresar. Si no mal recuerdo, solo 4 de cada 10 estudiantes se gradúan”, apuntó.

Keneth también subrayó el talento existente en el Valle del Mezquital, mencionando a varios paisanos que han pasado por Chapingo, como Daylin Almaraz y Aylin Ledesma Gómez, además de su participación en una asociación de egresados.

Más allá del título profesional, reflexionó sobre el verdadero valor de la educación superior. “Claro que sirve para trabajar, pero lo más importante es que te abre los ojos, te permite salir de la ignorancia”.

Con un tono más emotivo, lamentó que muchos jóvenes no puedan acceder a la educación por barreras económicas, sociales o familiares. “Es cruel y triste. Me ha tocado ver chavos que pasan el examen, pero sus padres no los dejan salir de la comunidad, ni siquiera intentarlo”.

Finalmente, agradeció profundamente a su madre, Antonia Ñonthé Maye, estilista y campesina en el mercado Morelos, quien fungió como cabeza de familia y respaldó el sueño de su hijo de salir a estudiar, aun siendo el único.

Actualmente, ambos cuentan con un negocio de venta de animales exóticos y ofrecen cursos de preparación para aspirantes a la Universidad Chapingo, así como asesoría para jóvenes interesados en estudiar en Rusia, apoyándose en una red de contactos que facilita el acceso a becas.