• Sáb. Mar 7th, 2026

El Huarache

Voz y Huella del Mezquital

Una carnicería de Chilcuautla es atendida por mujeres

* Muestran sus destrezas para atender el negocio.

Por Lucero Lozano

En la cabecera municipal de Chilcuautla, sobre la calle Francisco I. Madero, destaca la carnicería Don Lalo, un negocio que por más de diez años ha estado al servicio de los chilcuautlenses y que hoy llama la atención no solo por su trayectoria, sino porque es atendido principalmente por mujeres. Entre ellas se encuentran Zahira Rubí Pascual Pérez, hija del fundador, y Mariana Alvarado González, la más reciente en el equipo de trabajo.

Originaria de El Llano Primero, la familia Pascual Pérez se ha dedicado a la producción y venta de carne por iniciativa del jefe de familia, don Eduardo Pascual, quien con el paso del tiempo enseñó el oficio a su esposa, a su hijo y a sus tres hijas. Actualmente, son ellas quienes cada vez asumen un papel más activo dentro del negocio familiar.

Zahira, la menor de las hijas, relata que para muchas personas resulta sorprendente ver a mujeres desempeñándose en un trabajo que tradicionalmente se ha atribuido a los hombres. Tras dejar su carrera universitaria en Mercadotecnia, decidió integrarse de lleno a la carnicería y descubrió que, contrario a lo que se piensa, son las mujeres quienes muestran mayor interés por este tipo de empleo.

Aunque reconoce que comenzar en el negocio no fue una decisión propia, continuar sí lo ha sido. Hoy se visualiza a futuro expandiendo la empresa familiar junto a sus hermanas. Cada una vivió su propio proceso de aprendizaje y actualmente se han distribuido las tareas de acuerdo con sus habilidades: una se encarga de la producción y el reparto, mientras que las otras dos permanecen al frente de la carnicería.

Todas ellas, menores de 30 años, cumplen jornadas largas y físicamente demandantes. Para ellas, la fuerza no lo es todo, pues consideran que el compromiso y la responsabilidad pesan más que la capacidad física. Incluso reflexionan que, con el paso del tiempo, quienes solicitan empleo son en su mayoría mujeres, y también son ellas quienes permanecen, ya que muchos hombres no suelen soportar el ritmo de trabajo.

Aunque la mercadotecnia no se relaciona directamente con el corte de carne, Zahira ha sabido aplicar sus conocimientos al diseñar carteles y decoraciones que dan identidad al negocio. Por su parte, Mariana Alvarado González, quien apenas lleva un mes trabajando, destaca que se trata de su primer empleo. Actualmente se desempeña como auxiliar y asegura que la dedicación diaria le permitirá aprender cada vez más sobre el oficio.

“Las máquinas y los cuchillos están afilados, pero los accidentes no distinguen géneros. Ser carniceras no atiende a géneros; nosotras nos vemos como empresarias y para ello tenemos que hacer crecer el trabajo familiar”, expresan, reconociendo que el esfuerzo es constante y se realiza día con día.

Zahira añade que, a pesar de tratarse de su padre, don Eduardo ha sido exigente con ellas para que se ganen su lugar dentro del negocio. “Aunque es nuestro papá, nos ha puesto trabas porque quiere que lo hagamos mejor. Hoy me encargo de los proveedores, pero ha sido a base de intervenir y tomar decisiones pesadas, de demostrar mi capacidad”, señala.

Finalmente, las jóvenes subrayan que desempeñarse en un empleo estereotipado como masculino no les resta feminidad. Aseguran que su forma de vestir, sus gustos y su identidad personal no están peleados con su trabajo, siempre y cuando no interfieran con la salubridad ni con sus responsabilidades. Consideran que su ejemplo ha motivado a otras chicas a buscar empleo y a entender que se puede trabajar en cualquier área, sin que el género y estilo sean una limitante.