02 de agosto de 2026. Antonio Nopal Coello, originario de San Antonio Sabanillas, municipio de Cardonal, es un orgulloso hidalguense que hoy destaca como estudiante del Doctorado en Matemáticas en el Centro de Investigación en Matemáticas (CIMAT), en el estado de Guanajuato, donde se prepara para convertirse en investigador en el área de las matemáticas básicas.
Su vocación nació desde la infancia. Inspirado por su hermano Víctor, comenzó a desarrollar un profundo interés por el razonamiento matemático, que con el tiempo se consolidó en estudios de licenciatura y maestría en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), además de su participación en olimpiadas y diversos reconocimientos académicos.
En entrevista, explicó que hace algunos años era poco común que un joven del municipio aspirara a obtener un grado alto de preparación dadas las condiciones económicas y de rezago. «Antes se pensaba más en trabajar o migrar a Estados Unidos para mejorar la economía familiar. Poco a poco esas barreras económicas y culturales se han ido rompiendo; ahora más jóvenes piensan en concluir una carrera universitaria. Sin embargo, estructuralmente México todavía enfrenta un gran reto en cuanto a educación», señaló.
Antonio, hijo de don Víctor Nopal Ambrosio y doña Octavia Coello Nopal, ambos campesinos cardonalenses, recordó que las condiciones económicas en las zonas de alta marginación suelen representar un obstáculo para continuar estudiando. En su caso, su talento y dedicación a las matemáticas le permitieron obtener becas desde la educación primaria.
«Me gustaban mucho las matemáticas. Pero aunque te gusten, si no trabajas y no estudias, no vas a salir adelante. Hay que ser disciplinado y humilde, porque siempre habrá personas más preparadas. Algo muy bonito que me ha dejado esta ciencia es la perseverancia. Aprendes que muchas veces un problema no sale a la primera; sigues intentando y, tarde o temprano, encuentras la solución. Hay problemas matemáticos que tardaron décadas en resolverse y que hoy sirven para detectar enfermedades o predecir fenómenos», compartió.
El joven investigador recordó una frase que lo inspira: «Las matemáticas son el lenguaje con el que Dios escribió el universo». Desde esa perspectiva, explicó que muchos matemáticos consideran que todos los fenómenos del mundo pueden describirse mediante modelos matemáticos. «El mundo es tan perfecto que puede representarse con las matemáticas. Aún estamos muy lejos de describirlo por completo, pero esa búsqueda es motivante», expresó.
Antonio también desmitificó la idea de que estudiar matemáticas sea costoso. «Para hacer matemáticas basta un lápiz y una hoja de papel. Lo verdaderamente difícil es razonar, y justamente ahí está lo apasionante.»
Asimismo, hizo un llamado a que más jóvenes se acerquen a esta ciencia. «Necesitamos más matemáticos, no solo en Cardonal o en el Valle del Mezquital, sino en todo México. Las matemáticas son fundamentales para el desarrollo de tecnología, la salud, la ciencia y prácticamente todas las áreas del conocimiento.»
Entre sus metas se encuentra continuar su formación como investigador, colaborar con otras disciplinas como la biología, las neurociencias, la física, la economía, las ingenierías y la arquitectura, e incluso realizar un posdoctorado para seguir generando conocimiento científico.
Su historia representa un ejemplo de perseverancia y superación para las nuevas generaciones del Valle del Mezquital, demostrando que el talento, acompañado de disciplina y oportunidades, puede abrir camino hasta los más altos niveles de la ciencia.




