Datos extraídos del libro Chilcuautla en el siglo XX, obra del exalcalde José Encarnación Serrano Guzmán (qepd)
Durante su administración municipal entre 1973 y 1976, José Encarnación Serrano Guzmán inició las primeras gestiones urgentes para atender el grave deterioro del puente histórico de la localidad —con más de 300 años de servicio—, que ya suponía un riesgo constante para el paso de camiones y maquinaria pesada.
En sus visitas a las oficinas de Recursos Hidráulicos en Pachuca, el ingeniero Ernesto Biestro Mancera le confirmó que la reconstrucción ya contaba con aprobación y recursos federales, pero faltaba la orden del gobernador para que el Estado aportara su parte y ejecutara la obra. A pesar de todas las gestiones y del oficio de apoyo entregado, no hubo respuesta favorable, y el puente siguió en condiciones precarias.
Ante la urgencia, en una reunión de vecinos se propuso acudir a la Jefatura de Construcciones del Plan Hidráulico del Centro en Mixquiahuala para solicitar materiales básicos que permitieran al menos una reparación provisional.
Allí, el ingeniero Gabriel Abogado cambió el rumbo de todas las gestiones al sugerir: “¿Por qué no piden la construcción de un puente nuevo? ¿Para qué quieren ese puente viejo con esos pilares tan anchos?”.
Fue la primera vez que alguien planteó reemplazar la estructura completa: una idea que nadie más se había atrevido a considerar, pensando en el alto costo que esto implicaría.
Con el apoyo del profesor Maurilio Muñoz Basilio, entonces Vocal del Patrimonio Indígena del Valle del Mezquital, la solicitud se presentó directamente ante el Ministerio de Obras Públicas en la Ciudad de México, donde fue aprobada.
Para octubre de 1975 el proyecto ya estaba definido y tenía contratista asignado, aunque los trabajos comenzaron hasta el inicio de la siguiente administración municipal, encabezada por Saturnino Olguín López.
El respaldo definitivo llegó con el gobernador Otoniel Miranda Andrade, quien al conocer personalmente el estado ruinoso del puente durante su visita a la localidad, le aseguró a Serrano Guzmán
“Señor presidente, su puente está aprobado”. El compromiso se mantuvo en las administraciones posteriores, permitiendo sustituir una estructura obsoleta por una obra moderna y funcional.
Como dejó escrito el propio José Encarnación Serrano Guzmán “De esta manera se logró que en lugar de la reconstrucción del puente viejo, que prestó servicio por más de 300 años, se construyera un puente moderno y eficaz que responde a las necesidades actuales y a las futuras de la región”
Este relato forma parte del legado histórico que dejó el exalcalde, plasmando el esfuerzo colectivo que dio origen a una de las obras más importantes para el desarrollo de Chilcuautla.


















