• Vie. Jun 5th, 2026

El Huarache

Voz y Huella del Mezquital

* Un tema abordado con el maestro Jacinto Cruz Huerta, director de Hogäm’ui.

Ixmiquilpan, Hidalgo; 27 de abril de 2026. El maestro Jacinto Cruz Huerta, reconocido estudioso de la lengua materna hñähñu y director de la escuela Hogäm’ui, plantea una reflexión profunda sobre la identidad lingüística de uno de los pueblos originarios más antiguos de México: ¿es correcto llamar “otomí” a nuestra lengua materna o debería prevalecer la autodenominación “hñähñu”?

Con una trayectoria dedicada a la enseñanza y preservación del idioma, Cruz Huerta es pieza clave en la formación de más de 100 profesionistas egresados de su institución, muchos de los cuales se han convertido en traductores y docentes, fortaleciendo así el uso y prestigio del hñähñu en distintos ámbitos profesionales.

En entrevista, el maestro explica que el término “otomí”, ampliamente utilizado en documentos históricos y en el habla cotidiana, tiene un origen externo y, en sus palabras, “fue una denominación impuesta por los nahuas, con una carga discriminatoria”. Según relata, en crónicas antiguas este término era empleado de forma despectiva, incluso asociado a expresiones denigrantes.

“No es que esté completamente equivocado su uso”, aclara, “porque así aparece en los registros históricos; sin embargo, no es el nombre con el que el pueblo se reconoce así mismo”.

En contraste, “hñähñu” es la autodenominación legítima. El maestro subraya que basta con preguntar a cualquier hablante sobre su origen para notar la diferencia: “Nadie se va a nombrar otomí. Te dirá que es hñähñu o que habla la lengua hñähñu”. Esta distinción, afirma, refleja una identidad viva que ha resistido procesos de imposición cultural y lingüística.

Cruz Huerta explica que desde el siglo XVI existen registros de frailes que documentaron la existencia del pueblo hñähñu bajo su propia denominación, lo que confirma que no se trata de una reinterpretación reciente, sino de una raíz histórica profunda.

Lejos de limitarse al Valle del Mezquital, los hñähñu han habitado diversas regiones del país y comparten vínculos con otros pueblos de la familia lingüística otomangue, que se extiende desde el norte de México hasta Centroamérica.

El maestro también cuestiona términos como “indígena”, al considerarlos igualmente impuestos desde una visión externa. Propone, en cambio, el uso de “pueblos originarios”, al considerarlo más cercano a una identidad propia y menos cargado de connotaciones históricas de exclusión.

En el ámbito educativo, critica la visión tradicional que ha privilegiado al español como única lengua nacional. “Fue una gran falsedad”, afirma, al recordar que en México coexisten cientos de lenguas vivas. Desde su perspectiva, esta política buscó invisibilizar a los pueblos originarios y sus saberes.

Frente a ello, defiende que el conocimiento acumulado en la cultura hñähñu es suficiente para construir programas educativos completos, desde nivel inicial hasta superior. En la escuela Hogäm’ui, este enfoque ya se aplica: los estudiantes no solo aprenden la lengua, sino que investigan sus raíces históricas y culturales con base en fuentes documentales.

Para Jacinto Cruz Huerta, reconocer el uso de “hñähñu” no es un asunto menor ni meramente lingüístico, sino un acto de reivindicación cultural.