Ixmiquilpan, Hidalgo; 14 de septiembre de 2026. ¿Qué está ocurriendo con la calidad de la educación y con los aprendizajes que reciben niñas, niños y jóvenes?
Para el ingeniero Ángel Simón Rangel, integrante de la generación de los años 60, egresado del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y profesionista con una amplia trayectoria, además de un reconocido compromiso social, particularmente con el rescate y conservación de monumentos históricos, el problema educativo tiene múltiples causas y requiere una revisión profunda.
En entrevista con El Huarache Hidalgo, el profesionista ixmiquilpense consideró que el descenso en el desempeño académico no puede explicarse únicamente por las políticas educativas actuales, sino por un conjunto de factores que han modificado la manera en que los estudiantes aprenden, estudian y enfrentan los retos académicos.
La motivación académica
El ingeniero Ángel Simón considera necesario revisar el sistema de estímulos para los estudiantes. Desde su perspectiva, los apoyos económicos para quienes cursan sus estudios son importantes, especialmente para las familias que enfrentan dificultades económicas; sin embargo, considera que también debería existir una motivación adicional para quienes destacan por su aprovechamiento, esfuerzo y compromiso académico.
Propone que, además de los apoyos generales, puedan fortalecerse esquemas de becas o reconocimientos a la excelencia que incentiven a los estudiantes a mejorar su desempeño.
La Tecnología
Nuestro entrevistado reconoce que las nuevas herramientas digitales representan un enorme avance y pueden facilitar el acceso al conocimiento, sin embargo, advierte que también existe el riesgo de que los estudiantes sustituyan el proceso de aprendizaje por la búsqueda inmediata de respuestas.
«Hoy en día basta con introducir una pregunta en un buscador para obtener una definición, resolver un problema matemático o encontrar información para una tarea. El problema aparece cuando el estudiante obtiene la respuesta, pero no comprende el procedimiento».
Simón Rangel recordó que, durante su formación profesional, particularmente en disciplinas como la ingeniería y la arquitectura, los conocimientos tenían que desarrollarse mediante procedimientos manuales que exigían precisión, lectura, práctica y comprensión. Los planos, por ejemplo, se elaboraban a mano y requerían conocimientos de medidas, escalas, instrumentos de dibujo y representación técnica.
Actualmente, los programas informáticos permiten realizar trabajos de enorme complejidad en mucho menos tiempo. La tecnología, por tanto, no debería ser vista como enemiga de la educación, sino como una herramienta que debe utilizarse sin sustituir la capacidad de razonar, comprender y resolver problemas por cuenta propia.
«Leer, comprender y saber escribir siguen siendo indispensables para desenvolverse en el mercado laboral».
México sí tiene talento
A pesar del panorama que reflejan las evaluaciones internacionales, el ingeniero Ángel Simón Rangel rechaza la idea de que los jóvenes mexicanos carezcan de capacidad. Por el contrario, señala que México ha demostrado que cuenta con estudiantes capaces de competir exitosamente en diversas disciplinas y competencias internacionales, particularmente en áreas relacionadas con la tecnología y el conocimiento.
El problema es que esos casos destacados pueden representar solamente a una parte reducida de la población estudiantil.
El desafío, dice: que la calidad educativa no sea privilegio de un grupo reducido de jóvenes sobresalientes, sino una condición que alcance al mayor número posible de estudiantes.
Desde su perspectiva, México tiene capacidad intelectual y talento suficiente para competir con otros países; lo que se necesita es crear las condiciones para que esa capacidad pueda desarrollarse desde los primeros niveles educativos.












