Ixmiquilpan, Hgo.; 26 de septiembre de 2026. “Hidalgo vive un momento histórico en materia de inversión y desarrollo económico”, afirmó la licenciada y empresaria Adis Mayrena Montúfar Morales, vicepresidenta de la iniciativa privada de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC-Hidalgo), al participar como anfitriona en el desayuno empresarial que tuvo lugar el pasado 22 de septiembre, con la presencia del presidente de este organismo, ingeniero Germán Ramón Carrillo Téllez.
Ante ingenieros, empresarios, profesionistas y líderes sociales reunidos en conocido salón social, Montúfar Morales planteó que el reto no es solamente atraer inversiones, sino conseguir que los grandes proyectos de infraestructura se traduzcan en beneficios concretos para las familias y comunidades donde se desarrollan.
Consideró que este proceso está relacionado con la confianza que ha generado el gobierno estatal y la decisión de la Federación de considerar a Hidalgo dentro de sus proyectos de inversión.
El reto de pasar de la informalidad a la formalidad
Montúfar Morales colocó sobre la mesa uno de los desafíos que enfrenta Hidalgo: la informalidad laboral.
Mencionó que, de acuerdo con las cifras que presentó ante los asistentes, alrededor del 70 por ciento de la población ocupada en Hidalgo se encuentra en la informalidad, situación que limita el acceso a prestaciones y mecanismos de seguridad social.
Ante este escenario, destacó el papel que pueden desempeñar las cámaras empresariales para impulsar la profesionalización y formalización de las empresas.
Explicó que la CMIC cuenta con mecanismos de capacitación y profesionalización y que uno de sus objetivos es contribuir a que las empresas mejoren sus procesos y puedan transitar hacia esquemas de mayor formalidad.
Entre estos temas, señaló que el Valle del Mezquital tiene características económicas particulares, entre ellas su dependencia del turismo, los servicios, el comercio, la agricultura y las remesas provenientes de Estados Unidos, además de contar con pequeñas y medianas empresas y un sector de profesionistas y constructores con capacidad para participar en los proyectos que vienen.
Explicó que para el sector de la construcción y para actividades relacionadas, como el transporte y la proveeduría de materiales, una obra no debe analizarse únicamente por los kilómetros construidos o la infraestructura instalada.
El verdadero impacto, dijo, está también en la derrama económica, la generación de empleos directos e indirectos y las oportunidades que quedan en la región.















