Mohonera, Pacula, Hidalgo, 25 de junio de 2026. A través de una entrevista para el periódico El Huarache Hidalgo, los habitantes de La Mohonera relataron una historia que marcó a toda una generación, dejando como testimonio una pequeña capilla ubicada en la calle 28 de Octubre.
María Guadalupe López Ramírez comentó que cuando tenía alrededor de 16 años, aún era conocida la historia de sucesos paranormales en la calle 28 de Octubre : “Los abuelos decían que ahí había un tesoro escondido y que, al remover la tierra para la calle , despertaron a su guardián. A partir de ese momento comenzaron los problemas”.
López Ramírez señaló que varias personas fueron testigos de lo ocurrido: “A las 7 de la noche, cuando empezaba a oscurecer, de repente comenzaban a caer piedras sobre las viviendas. No se lograba ver de dónde provenían, pero golpeaban con mucha fuerza, rompían techos de lámina y llenaban de miedo a todas las familias”.
El matrimonio formado por Daniel Lira Hernández y Enriqueta Cervantes Ponce confirmó esta versión: “Duró casi un año. No encontrábamos explicación; pensábamos que se trataba de espíritus o algo paranormal. Nos daba mucho miedo salir de noche”.
Al no hallar una causa ni una solución, buscaron orientación. Un curandero de la zona les indicó que la energía en acción era muy intensa y que para detenerla se requerían dos cosas: una protección espiritual fuerte y la presencia de sangre inocente para calmar esa fuerza.
La primera medida fue colocar una imagen de San Judas Tadeo, la cual fue proporcionada por un maestro de fuera de la comunidad tras vivir los sucesos. La imagen se colocó en una pequeña capilla de lámina, pero a los pocos días la estructura aparecía dañada en su parte superior. (Deca¡tada) Después de repararla, ocurrió otra vez en poco tiempo; en esta ocasión, incluso las láminas de la capilla quedaron destruidas “como si alguien las hubiera rasgado”, afirmaron los vecinos.
El cambio definitivo ocurrió en el paraje conocido como La Joyita, una curva peligrosa de la carretera cerca del lugar se registró un accidente en el que perdió la vida una persona que visitaba la comunidad. “Desde ese mismo día, todo cesó. Ya no cayeron más piedras, ni hubo ruidos ni sensaciones extrañas”, relatan los vecinos. Se cumplió lo que se había pronosticado el curandero y la paz regresó definitivamente.
Con el paso del tiempo, la devoción se organizó para agradecer a San Judías Tadeo, antes se realizaba la celebración en cualquier fecha, pero al consultar, supieron que su día se conmemora el 28 de octubre, nombre que recibió formalmente la calle donde se suscitaban los sucesos.
Hoy en día, esta es una de las fiestas más concurridas: recibe visitantes de otros lugares, se lleva a cabo una procesión con antorchas, se reparten alimentos y dulces, y se celebran misas en su honor.
Maria Guadalupe comentó que la imagen original, pequeña y hecha de yeso, se conserva en su sitio inicial, junto a una capilla más grande construida años después.. “A veces los jóvenes quieren cambiar o destruir cosas sin entender por qué están ahí”, reflexiona María. “Por eso es importante que sepan que lo que hoy es devoción, ayer fue nuestra única forma de recuperar la tranquilidad”.
Además, se celebran con gran solemnidad otras fechas: el 15 de mayo a San Isidro Labrador, patrono de la comunidad; el 12 de diciembre a la Virgen de Guadalupe el Sagrado Corazón de Jesús y otras advocaciones, cada una con su propia capilla en los distintos barrios.

