Chilcuautla, Hidalgo; 27 de julio de 2026. Lo que debía ser una jornada dominical de oración terminó en un episodio de tensión y violencia dentro de la parroquia de Chilcuautla. De acuerdo con un comunicado difundido por la propia comunidad parroquial, seguidores del vicario Jesús Moisés Pizaña Chávez ingresaron por la fuerza a las instalaciones religiosas, donde presuntamente agredieron verbal y físicamente al párroco Juan José Mociño González, así como a colaboradores, ministros, personal administrativo, niños y madres de familia que participaban en actividades de catequesis.
Según el documento hecho público por la parroquia, los hechos ocurrieron el domingo 26 de julio, cuando un grupo de personas irrumpió en la sacristía bajo el argumento de que el padre Juan José Mociño había separado de sus funciones al vicario Jesús Pizaña. La misma versión sostiene que los inconformes tomaron el control de la oficina parroquial y de la sacristía, además de causar daños materiales, entre ellos el retiro de cámaras de videovigilancia y afectaciones a vehículos.
En el comunicado, la parroquia condenó los hechos y anunció que emprenderá las acciones legales correspondientes para deslindar responsabilidades por las agresiones y los daños ocasionados.
Un conflicto con antecedentes
La confrontación ha llamado la atención porque el nombre de Jesús Moisés Pizaña Chávez ya había sido objeto de controversia en otras comunidades religiosas de Hidalgo.
El 23 de mayo de este año recibió su nombramiento como vicario en la Parroquia de la Asunción, en Chilcuautla, luego de haber desempeñado funciones pastorales en Chapantongo.
Sin embargo, desde octubre de 2024 diversos feligreses de la parroquia de Santiago Apóstol, en Chapantongo, hicieron públicas una serie de inconformidades por su desempeño sacerdotal. En aquella ocasión, habitantes señalaron presuntas conductas que, a su juicio, provocaban división entre la comunidad católica.
Entre los señalamientos difundidos entonces se encontraban supuestos comentarios considerados ofensivos hacia mujeres jóvenes y personas adultas mayores; inconformidades por presuntos cobros elevados relacionados con algunos sacramentos; la negativa, según los denunciantes, a acudir con enfermos o celebrar determinados servicios religiosos; así como desacuerdos sobre el manejo de actividades parroquiales y recursos económicos.
Asimismo, algunos fieles aseguraron haber presentado sus inconformidades ante la autoridad eclesiástica correspondiente sin obtener, según su versión, una respuesta satisfactoria. Hasta el momento no existe información pública que confirme que dichas acusaciones hayan derivado en una resolución judicial o eclesiástica definitiva.
Crece la preocupación entre los feligreses de Chilcuautla
Los acontecimientos registrados este fin de semana han generado inquietud entre integrantes de la comunidad católica de Chilcuautla, quienes manifestaron su preocupación por el ambiente de confrontación que se vive al interior de la parroquia.
La Iglesia Católica ha sostenido históricamente que las diferencias internas deben resolverse mediante el diálogo y los procedimientos establecidos por la autoridad eclesiástica, por lo que la irrupción violenta denunciada representa un hecho inusual que podría tener consecuencias tanto legales como canónicas.
Hasta el cierre de esta edición no se había informado oficialmente sobre personas detenidas ni sobre el inicio de investigaciones por parte de las autoridades civiles.
Derecho de réplica
Este medio mantiene abierta la disposición para publicar la versión del vicario Jesús Moisés Pizaña Chávez, de la Diócesis correspondiente y de las personas señaladas en el comunicado parroquial, con el fin de ofrecer a la audiencia una cobertura equilibrada, completa y apegada a los principios del ejercicio periodístico.















