Ixmiquilpan Hidalgo; 17 de agosto de 2026. Muchas veces el éxito se mide desde una idea determinada de progreso: producir más, ganar más, ocupar posiciones más altas o conseguir mayor reconocimiento. Mayra Edith Simón Fuentes prefiere hablar de plenitud.
“Disfruto profundamente mi profesión. La ejerzo con pasión, con compromiso y con una enorme responsabilidad hacia las personas y los territorios con los que trabajo”.
Por ello, más que considerarse una profesionista exitosa, se reconoce como una mujer afortunada por haber encontrado en el arte una forma de vida y, al mismo tiempo, como una profesional que todavía tiene mucho por aprender, construir y transformar.
Una deuda con quienes le han enseñado
Su compromiso social también está vinculado con las personas y comunidades que han acompañado su trayectoria.
Ella considera que todas las personas tienen la capacidad de ser sensibles, crear y transformar su realidad mediante la imaginación.
Desde el espacio que actualmente ocupa, busca generar condiciones para que esa posibilidad pueda desarrollarse. Reconoce, sin embargo, que quisiera hacer más: generar mayores oportunidades y abrir más puertas.
En ese camino identifica una deuda con artistas, artesanas, creadores, docentes y comunidades que le han compartido conocimientos, tiempo, historias y experiencias.
Sus retos
Como toda mujer que ha decidido construir una trayectoria, para Mayra Edith todavía existen desafíos. Uno de ellos es especializarse cada vez más en políticas culturales, porque considera que transformar las condiciones del sector requiere comprender las estructuras que permiten o limitan el ejercicio de los derechos culturales.
Otro reto personal es aprender la lengua hñähñu, una aspiración que adquiere especial significado para alguien cuyo trabajo está profundamente relacionado con la identidad y las narrativas del Valle del Mezquital.
Y existe otro desafío, quizá más íntimo: aprender a descansar.
La vida burocrática y la vida creativa parecen disputarse constantemente el mismo tiempo. Oficios, presupuestos, gestiones, informes y proyectos conviven con la necesidad de imaginar, crear y cuestionar. “Estoy aprendiendo que descansar no debería sentirse como una falta de compromiso”.
El arte como una forma de construir comunidad
Para Mayra Edith, una mejor sociedad también requiere recuperar algo que parece cada vez más difícil: escucharnos, para lo cual propone crear espacios de convivencia real, conversación, juego, creación y recreación; lugares donde no todo esté determinado por la productividad, la prisa y las obligaciones.
En ese sentido, defiende el papel de los espacios culturales. Los talleres del Centro Cultural Regional del Valle del Mezquital, explica, no son únicamente actividades para ocupar el tiempo libre. Son lugares donde una niña puede descubrir que tiene algo que decir; donde un adolescente puede encontrar otra manera de relacionarse con los demás; donde una persona adulta puede recuperar una capacidad creativa que quizá había dejado de lado durante años.
En esos espacios, concluye, también se construyen pensamiento crítico, disciplina, sensibilidad, comunidad y paz.















