Pregunta Juan González Alvarado
Ixmiquilpan, Hidalgo; 12 de octubre de 2026. La preservación de la lengua otomí, el papel del sistema educativo y la necesidad de garantizar que los derechos de los pueblos originarios se traduzcan en hechos concretos son algunas de las preocupaciones expresadas de Juan González Alvarado, indígena originario de La Palma Orizabita, y presidente de la organización Discapacitados Unidos Diferentes.
Para el dirigente social, uno de los principales problemas está en el sistema educativo, al considerar que la enseñanza en español ha desplazado progresivamente a las lenguas originarias, sin que exista, a su juicio, una respuesta suficiente para garantizar su transmisión a las nuevas generaciones.
“¿En cuántas escuelas, desde kínder hasta la universidad, por lo menos se están dando clases en otomí?”, cuestionó.
El entrevistado sostuvo que la lengua materna debe ocupar un lugar prioritario en la educación de niñas, niños y jóvenes, particularmente en las regiones donde todavía existen comunidades hablantes.
A su entender, no basta con reconocer la riqueza cultural de los pueblos indígenas durante ceremonias, celebraciones o discursos oficiales si, al mismo tiempo, no se fortalece su presencia en las aulas y en la vida cotidiana.
En ese sentido, consideró contradictorio que se promueva el aprendizaje de idiomas extranjeros mientras las lenguas originarias pierden espacios de uso y transmisión entre las nuevas generaciones.
González Alvarado atribuyó parte de esta problemática a las decisiones gubernamentales y a los modelos educativos que, desde su perspectiva, no han colocado en el centro la identidad cultural de cada región.
Incluso utilizó el término “genocidio” para describir lo que considera un proceso de desplazamiento y desaparición cultural. Se trata de un señalamiento suyo para expresar la gravedad que atribuye a la pérdida de las lenguas y las tradiciones.
Como propuesta, el presidente de Discapacitados Unidos Diferentes hizo un llamado a la Secretaría de Educación Pública y a las autoridades de los distintos niveles de gobierno para impulsar programas de enseñanza que respondan a la diversidad lingüística de México.
Planteó que cada región cuente con espacios educativos en los que niñas y niños puedan aprender y fortalecer la lengua originaria que se habla en sus comunidades, de acuerdo con sus características culturales y lingüísticas.
Mencionó que entidades como Oaxaca, Veracruz, Tlaxcala e Hidalgo cuentan con una diversidad de lenguas que, desde su perspectiva, requiere atención específica y políticas educativas que favorezcan su conservación.
Para el caso del Valle del Mezquital, consideró indispensable fortalecer la enseñanza del hñähñu desde los primeros años de formación, de manera que las nuevas generaciones no pierdan el vínculo con sus raíces.
Su planteamiento apunta a que la lengua indígena no sea tratada únicamente como parte del patrimonio cultural, sino como un conocimiento vivo que debe transmitirse, practicarse y tener presencia en las instituciones educativas.














