Ixmiquilpan, Hidalgo; 2 de noviembre de 2026. Egresado de la Escuela Normal Rural Luis Villarreal, conocida como la Normal de El Mexe, generación Los Mártires de Tlatelolco, Odilón Olguín Flores ha transitado por distintas etapas de la vida política: primero como militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), después en el Partido Acción Nacional (PAN) y actualmente en Movimiento Ciudadano (MC), donde es uno de los principales actores que contribuyen a fortalecer la presencia y organización partidista en el distrito electoral federal 02.
En las comunidades del Valle del Mezquital, el nombre del maestro Odilón está ligado a la gestión de infraestructura, la organización ciudadana y el impulso de iniciativas sociales, entre ellas la articulación de clubes de migrantes hidalguenses.
Para el maestro Odilón Olguín Flores, la participación política tiene raíces profundas en su formación docente. Recuerda que la educación normalista le inculcó una visión crítica y participativa, así como la convicción de que el maestro no debe limitarse al aula, sino involucrarse en las necesidades de su entorno.
Su trayectoria magisterial comenzó en septiembre de 1975, cuando fue asignado a una escuela ubicada en la Sierra de Zacazonapan, una región entre los límites de México, Guerrero y Michoacán. Posteriormente llegó a Hidalgo, donde trabajó en comunidades de la Sierra y la Huasteca, hasta establecerse por varios años en San Bartolo Ozocalpan, municipio de Chapantongo.
En esa localidad, uno de sus primeros retos fue mejorar las condiciones materiales de la escuela, lo que logró con el respaldo de padres de familia y habitantes, a grado tal de construir en conjunto un plantel propio, convirtiéndolo en un espacio digno para educar a la niñez.
Cómo maestro en la comunidad de El Defay le tocó participar en la fundación de la telesecundaria; también trabajó en Portezuelo, Tasquillo, y en Pozuelos, Cardonal.
Olguín Flores concluyó su etapa frente a grupo en el año 2000, y aún con los años en retiro nunca abandonó el compromiso con la educación ni con las causas sociales.
Entre los proyectos que gestionó destacan la construcción de infraestructura educativa, caminos, instalaciones comunitarias y obras de conectividad que durante años fueron una demanda de las localidades.
Una de las obras más significativas en la que le tocó participar fue la gestión de la carretera entre San Nicolás y Orizabita. El maestro recuerda que, ante la falta de recursos, la organización vecinal y la faena fueron fundamentales para avanzar en la obra.
También rememora su intervención en gestiones para mejorar caminos y servicios en localidades como Capula y Pozuelos, así como en la construcción de espacios destinados a la vida comunitaria, lo mismo en La Heredad, en La Loma Lopez Rayón, en Julián Villagrán, Hacienda de Ocotzá, Pueblo Nuevo, y muchas localidades más.
Para él, estas experiencias representan una lección que conserva hasta hoy: «las obras de mayor trascendencia suelen comenzar cuando una comunidad se organiza y encuentra interlocutores dispuestos a escuchar sus necesidades».
Continuará…















