Pacula, Hidalgo; 30 de mayo de 2026. A sus 65 años de edad, don Ciro Camacho recuerda una vida marcada por el trabajo, la migración y los cambios que ha experimentado su comunidad de origen, Saucillo, en el municipio de Pacula.
Desde muy joven se vio obligado a dejar su tierra en busca de mejores oportunidades. Primero migró a la Ciudad de México y posteriormente a Estados Unidos, donde trabajó durante varios años hasta que problemas de salud lo obligaron a regresar a su comunidad natal.
Con la experiencia acumulada a lo largo de décadas de esfuerzo, asegura que trabajar tanto en México como en Estados Unidos implica grandes sacrificios.
“Trabajar en Estados Unidos está igual de pesado que aquí. La diferencia es que allá, aunque son trabajos muy duros porque uno no domina el inglés, los dólares rinden más cuando se mandan a México. Aquí el trabajo está mal pagado”, comenta.
Don Ciro recuerda que muchos habitantes de Saucillo emigraron con la intención de reunir capital para adquirir camiones de carga y trabajar en el transporte de material extraído de la mina La Negra, donde se explota fosforita.
Según relata, durante algún tiempo la actividad minera generó empleo y movimiento económico en la región. Sin embargo, la mina permaneció cerrada aproximadamente una década, afectando severamente a quienes dependían de ella.
“Ahorita ya reabrió, pero ya no es como antes. Hay muy poco trabajo. A los camioneros les dan muy pocos viajes y apenas les alcanza para el diésel y algo para el operador. Así, ¿de qué sirve tener camión si no hay trabajo?”, cuestiona.
También señala que las posibilidades de migrar a Estados Unidos se han reducido considerablemente debido a los riesgos que implica el trayecto y a las mayores dificultades para cruzar la frontera.
Las condiciones de vida en Saucillo, añade, se han complicado por la falta de lluvias. A su juicio, desde hace alrededor de 15 años las precipitaciones ya no son suficientes para garantizar buenas cosechas.
Recuerda que anteriormente, durante el mes de marzo, los campesinos iniciaban la siembra de maíz, frijol y garbanzo, actividades que hoy han disminuido notablemente debido a la escasez de agua.
“Vivir así es trabajoso; ya no la hace uno”, expresa con preocupación.
Otro fenómeno que observa es el abandono paulatino de las comunidades rurales. Muchos de los migrantes que partieron hace años ya no regresaron, pues formaron una nueva vida en el extranjero. Como consecuencia, numerosas viviendas permanecen deshabitadas y las nuevas generaciones tienen pocas razones para volver.
“Los hijos ya crecieron allá, tienen mejores condiciones de vida y difícilmente regresarán”, señala.
Además de las dificultades económicas, a don Ciro le preocupa el clima de violencia e inestabilidad que observa en distintas partes del mundo. Las noticias sobre conflictos internacionales y enfrentamientos entre países le hacen reflexionar sobre el futuro de México y el riesgo de que situaciones similares puedan presentarse en el país.
En el ámbito político, considera positivo el trabajo que realiza la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Asimismo, observa con escepticismo a los partidos de oposición.
“Me da risa cuando dicen que van a ganar. Cuando estuvieron gobernando, nomás trabajaban para su bolsa”, concluye.
