* En el municipio de Pacula, Hidalgo.
21 de mayo de 2026. Hace 48 años, María Isabel Feregrín y Paulino Lugo Trejo llegaron desde Querétaro únicamente de visita. Sin imaginarlo, aquel recorrido por la comunidad cambiaría el rumbo de sus vidas: cruzaron el río, caminaron sus veredas y decidieron quedarse para siempre en Mixquiahuales.

Originarios del estado vecino, la pareja construyó su vida en Pacula mientras observaban la transformación paulatina de la comunidad. Paulino, quien aprendió el oficio de la albañilería en la Ciudad de México, llegó con conocimientos poco comunes para la región en aquella época, convirtiéndose en el primer constructor de Mixquiahuales.
“Antes, yo era el único que se dedicaba a la construcción; la gente me buscaba para hacer sus casas”, recuerda con orgullo.
Su trabajo quedó plasmado en algunas de las obras más importantes del pueblo: la cancha deportiva, que originalmente era de laja, el tanque de agua, la iglesia, la casa de los maestros y parte de la escuela, donde colaboró con un hombre llamado Gero para levantar las aulas que más tarde recibirían a generaciones de estudiantes, incluidos sus propios hijos.
“Toda esa obra la hice yo. La gente de antes lo sabe, aunque ahora tal vez la juventud ya no lo recuerde”. También explica que la cancha construida por él con piedra fue remodelada hace aproximadamente dos décadas, aunque continúa siendo el principal espacio de reunión para la comunidad.
